sábado, 31 de octubre de 2009

MIS POEMAS




CUANDO LLEGUE


Tal vez será en otoño
en un atardecer cálido y triste.

Tocará suavemente mi puerta
y preguntará por mí.

Trataré
de hacerme la desentendida
a ver si no me ve...
Pero dirá: vengo a buscarte.

- habrá un breve e indeciso
silencio -

Para disimular
iré a abrir el balcón
y echarán a volar los pájaros
del sauce.

Contemplaré el jardín
y pensaré
que pronto, deberán cortar
el césped...

Luego me acercaré despacio
y le diré quedito:
espera... necesito más tiempo.

Le hablaré
de mi empeño en vivir.
Le explicaré que mi ternura
tiene todavía destino.
Que mi presente invierno
es aún azul.

Que dejaría mil versos en el aire...

Y es posible
que logre convencerla
y me regale un poco más de tiempo.

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Hablar de la muerte se considera tabú, o de mal gusto. Sin embargo, un hecho tan natural y tan cotidiano, tan inevitable y tan propio del ser vivo, debería ser tratado como algo también natural, sin miedo, lo que ayudaría sin duda, a saber vivir mejor.
Algunos educadores piensan incluso, que el tema de la muerte debería ser incluído en el programa educativo, en todos los centros de enseñanza. Aprender a entender la muerte, ayudaría al niño a darle seguridad y aumentaría su capacidad de razonamiento para superar esa impresión ancestral, ese miedo hacia lo desconocido...

lunes, 26 de octubre de 2009

EL RELATO DEL MES



ESCAPAR AL MUNDO DE LOS RECUERDOS


Vine por unos días, y llevo aquí casi dos meses. En la vieja casa de piedra donde viví de niña. Donde compartí mis juegos con Pablo. Donde me refugiaba en las entonces larguísimas vacaciones de verano. Donde mamá siempre estaba esperando...

Los barrotes de hierro, ahora herrumbrosos, están estrangulados por potentes enredaderas que apenas dejan ver el interior del patio. El camino de piedras blancas casi cubierto por la hierba. Hay manchones verdes y amarillos de césped y jaramagos.
La gran higuera inclina su dulzura sobre el pozo. Quizás para ver su imagen reflejada. Quizás buscando a su alíada la luna. A su sombra, mi madre me contaba historias y pasajes de su vida.
Anda, mamá, cuéntame otra vez lo que pasó cuando...
Mamá, ¿me dejas que te suelte la trenza?...
Déjame volar , mamá... Y subida en la loma, de espaldas al viento, a veces fuerte, casi siempre tibio, cerraba los ojos y extendía los brazos. Y con el viento que ceñía mi vestido y mi pelo, me dejaba caer pradera abajo. Y sentía que volaba... Y aterrizaba en los brazos de mi madre, y caíamos riendo en la mullida hierba...

Mamá... Me envolvía su calidez y su ternura. me cautivaban sus ojos celestes que destellaban lucecitas doradas como diminutos asteroides...
Me cautivaba su experiencia, su seguridad en el arte de vivir. Tras las líneas de su frente, descubría la magia de otros mundos y por su voz me hablaba el recuerdo de los que ya no estaban.


Revolviendo papeles, descubrí unas fotos de Pablo. Conservaba su pelo rubio revuelto y sus ojos de niño... Pablo, mi hermano tres años mayor. Con él resultaba sencillo reír. Y llorar. E interpretar la vida.
Su imaginación le permitía ofrecerme el regalo de una aventura cada día. Y descubrir estrellas de colores en las paredes encaladas, en los techos altísimos...

En el salón, aún está el gran espejo que ahora me pregunta, como estoy y qué planes tengo para la noche. Frente a él ya no se ve el largo diván rojo, del que copió tantas escenas junto al fuego de la chimenea. Tampoco siguen colgados los cuadros que pintó la abuela. Los bellos paisajes por donde tantas veces rodaron mis ojos curiosos. !Hola, cuadro! solía decirles cuando podía llegar hasta ellos
cabalgando en los hombros de Pablo y mis dedos rozaban la superficie rugosa de los árboles, arroyuelos, colinas...

Vine por unos días... Ahora ya no lloro con el solo pretexto de que me consuele el abrazo cálido de mi madre, o la promesa de un cuento de mi hermano. Ahora, salgo al jardín a la hora del crepúsculo y me siento en la hierba. Y dejo que llegue la noche, para saludar al millón de estrellas y ver sus sonrisas en la cara pálida de la luna.

El arroyo continúa discurriendo al borde del camino y sigue persiguiendo mis pasos, como entonces. cuando con Pablo, buscábamos un lugar estrecho por donde cruzarlo. Y nos internábamos, aunque solo fuera por unos minutos, en la zona prohibida, en el bosque que imaginábamos poblado de sombras y misterios...

Vine por unos días... Hoy es viernes, el día que llega hasta aquí el cartero. La carta que me entrega, me hace retornar a otro mundo, más moderno. Más real, pero menos entrañable... Me recuerda que tengo que regresar a reencontrarme con mi rutina. Con mis obligaciones.


Casi no ha amanecido, cuando subo al tren que me devolverá a la vorágine de la ciudad. Un tren que marcha a través del tiempo y de interminables campos. Tras las ventanillas, los árboles y los grupos de casas huyen en ráfagas veloces como escapando, quien sabe adonde... Y tengo la sensación de que escapan, como yo, al mundo de los recuerdos.

jueves, 22 de octubre de 2009

HAIKUS Y TESELAS




Notas de lluvia
en pentagrama oblícuo.
Blues de otoño.

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Amarraditos,
los dos bajo un paraguas.
Enamorados ?

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En el crepúsculo,
luciérnagas de sol.
Eran tus ojos.

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La Tarde sigue
un rastro de gorriones.

Y el paraíso espera
en un cuarto con velas encendidas
y música de jazz.


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Me dijiste tequiero
Fue en mitad de la plaza
junto al ceibo.

El aire desnudaba
su estructura salvaje.

Sonaba
ese cansancio blando de la lluvia...


***


Tengo mil dudas.
La huella de un anillo,
Y un corazón que late
siempre a destiempo.

Tengo una casa blanca
y un perro negro.

Y un sentimiento azul
triste y ambiguo...

...tú lo llamas ternura.


viernes, 9 de octubre de 2009

POEMAS EN OTOÑO



DESAYUNO CON SINATRA


Placidez de otoño en la cocina:

Los armarios respiran tranquilos.
Los grifos están mudos.
Sin restos de cal
el lavavajillas.
Y la vitrocerámica reluce,
casi,
como un anuncio de Balay.

En los estantes, botes de cristal:
pastas inglesas
y otras, con menos pedigrí...

Afuera, en el jardín,
las hojas del otoño son cometas
en búsqueda de algún sueño perdido.

Subo el volumen de la música.

Detrás del frigorífico
veo asomar
la sonrisa total de Frank Sinatra.
Y, me siento volar...

Tomaré un té cargado de recuerdos
- me digo -

lunes, 5 de octubre de 2009

MIS POEMAS ( TESELAS )



TESELAS COLOR INDEFINIDO


Eran los gorriones.
Eran las flores del jacarandá
escribiendo amor en la vereda.

Era el sol de setiembre
provocando a la mar.

Y era tu soledad. Y era la mía.


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Llegaste sin aviso.
Te acomodaste en mí.
Borraste los pronombres
de segunda persona de plural.

Y trepaste a la rama de mis sueños
para colgar tu yo.


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Dijiste:
Nuestras manos
nunca van a soltarse.

Yo dije:
Me moriré si dejo de quererte.

Pero, aquí estoy... Ya ves.


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Revolví tu pelo con mis dedos.
Pegué un beso leve en tu mejilla.
Te miré lentito a los ojos...

Y te dije hasta nunca.


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Mis alas se quemaron
bajo la lluvia ácida.
Ya no puedo volar.

Mas, seguiré cantando.


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