miércoles, 19 de septiembre de 2012

Poemas de setiembre : Con sirimiri y todo




Me gustan
estas mañanas tibias
de setiembre
de boina gris
y olor a tierra madre,
con sirimiri y todo.

La quietud casi mística
de los atardeceres.
Y en las noches
de luna entrometida,
pasear por la orilla del mar.

Contemplar a lo lejos
las luces vacilantes de Urgull
que parecen estrellas caídas.

Me gusta
despeinar tu pelo
con mis dedos
y quedarme en silencio
quietecita
escuchando el mensaje del agua
y tal vez
la sirena lejana de un barco.

Volver en autobús
cuando la lluvia
deletrea tu nombre en los cristales.
desordenar mi corazón
y mis cabellos ,
con tu aliento cerquita de mi piel.

Y caminar sin prisa
por calles de nostálgicas farolas,
hasta el amanecer...

viernes, 14 de septiembre de 2012

Teselas para setiembre




Era setiembre y viernes.
Y marcaba las ocho
el reloj impasible de la torre.

Y allí estabas.

Exacta tu ternura
llegaba por la orilla de la tarde.


*********


 Amábamos
abrirle ventanas al paisaje.
Pintarle golondrinas
a ese trozo de azul.
El beso descuidado.
El toque de campanas.

La lluvia por las tardes
sobre el mar.


*********


Hubo un tiempo de versos
y de pájaros,
farola y callejón.
Una historia de tango.

Una tarde de adios en el puerto.
Ilusiones que viajan en barcos.

Y vacíos que quedan
sobre pañuelos blancos.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Poemas de ayer : Jugar a ser indiferentes




Me llamas:
Tengo que hablar contigo.
Nos vemos donde siempre?
Digo que sí.

Una silla vacía
parece que me espera.

Veo brillo en tus ojos.
Mis brazos te reclaman
y estoy a punto de decir...

pero otra vez hay que fingir
que entre tú y yo
ya no queda nada.

Extraño tu abrazo
cuando estamos así,
rodeados de gente,
de luces, de pretextos,
de brindis
a la salud de no sé quien.

- fue justo en esa mesa
cuando quedamos
por primera vez -

Tomamos un gin-tonic
y hablamos.

Y hablamos entre líneas:
yo quisiera decirte...
Tú quisieras decirme... ya lo sé,
pero sabemos
lo que se debe hacer
cuando se juega a ser indiferente.

Y te vas.
Y me voy.

 Y ya sola en el coche,
pongo esa canción
que sabe a tango
que adornaba tan bien
aquellas noches.