viernes, 16 de agosto de 2013

Un sencillo relato : Mery encuentra a Gemma.



Mery baja la escalera del moderno chalet, balanceando su mochila. Lleva dentro un libro de biología, uno de matemáticas, otro de lenguaje y un tomo de inglés.  Lleva también una bolsa con el almuerzo que la cocinera de su madre, la señora Lafort, le ha preparado en la gran cocina circular, donde todo brilla y está robotizado como en una nave espacial.

La señora Alicia Lafort, la cocinera, es alta y elegante y muy profesional. Prepara unos sandwichs triangulares excelentes,  pero es fría y tan correcta, que jamás se le escapa un gesto tierno ni una sonrisa amable.

A Mery le desconciertan  las personas mayores.  Todas.  Piensa que su madre la tiene un poco olvidada. Y que su padre... bueno, a su padre no lo ve casi nunca.

Su madre apenas para en casa. y cuando vuelve de sus interminables partidas de tenis, o de sus sesiones en el Instituto de belleza, Mery la siente inalcanzable. Y el beso leve, que apenas roza su mejilla, solo le deja una hueca sensación de desamparo.
Su padre trabaja todo el día y gana mucho dinero. Es duro e implacable con los subordinados y un experto en el arte de eliminar competidores.  Fuma sin parar  y su sonrisa es afilada y cortante como una cuchilla.

Mery va calle abajo. Camina despacio, balanceando la mochila.  Prefiere ir sola al colegio, aunque sabe que es seguida por algún sirviente en estrecha vigilancia.  Pero ella finge no saberlo.
Mery es bonita y dulce. Educada y sensible. Le gusta estudiar y aprende con facilidad.  En el colegio tiene pocas amigas y habla con ellas, preferentemente de viajes y de juguetes electrónicos.

En la esquina , Mery espera el permiso del semáforo. La corriente del tráfico ruge incesante.  Arriba, el azul turquesa del cielo, se oculta tras una nube de bruma gris.

Mery sigue calle abajo, balanceando la mochila. Se detiene ante los grandes almacenes Toys y mira indiferente lo que se exhibe en sus enormes vidrieras. Ella no lo sabe, pero odia profundamente todos esos juguetes sofisticados que en demasiadas ocasiones encuentra en su cuarto. Y que, a veces, ni siquiera llega a desampaquetar...

                                                ******

Con la carita pegada a la vidriera, Gemma contempla embobada el precioso muñeco.  Es una maravilla de ojos celestes, pelo rojizo y brazos y piernas regordetes.  En los anuncios de la tele, ha visto como gatea, llora y toma el biberón como un verdadero bebé.  Todos los días lo mira y lo vuelve a mirar. Sueña con tenerlo y jugar con algo que no sean latas vacías, o coches sin ruedas que  a veces recoge de la basura.

Mery la observa con simpatía. adivina que desea el muñeco.
Te gusta?
El muñeco?... Sí, es tan bonito...
Por qué no lo compras?
Gemma no responde. Solo se encoje de hombros con una expresión desolada.
Mery comprende. Si quieres venir esta tarde a mi casa, te regalo uno igualito a este. Quieres?... Mira, a las cinco te espero aquí. Vale?

Mery sigue calle abajo. La otra niña mezcla de asombro e incredulidad, queda con la mano extendida, en un mudo ademán de saludo.

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La tarde de comienzos de mayo, tibia y luminosa. Apartado de la bruma contaminada del centro, el cielo aquí luce transparente y limpio.
La merienda en el jardín, bajo los tilos. Y bajo la mirada inquieta y vigilante de los sirvientes - ellos tan profesionales - que van y vienen con estudiado disimulo.

Mery juega y ríe, es feliz.
Gemma juega y ríe...  Es feliz con su muñeco, que parece un bebé de verdad.

Pasa veloz el tiempo para las dos niñas.  Y pasa lento el tiempo para Alicia Lafort, que se impacienta.
Niña... No te esperarán ya en casa?... Vives lejos?... Jonh te llevará...
Oh, no... no... yo sé ir sola...

No se atreve a decir que no tiene casa.


29 comentarios:

Sandra Garrido dijo...

dulce, tierno, triste, real, esa gran realidad que más hoy nos rodea,Mery aparentemente tiene todo pero no tiene lo más preciado y Gemma es feliz con poco porque nada tiene. Es muy bello me has tocado el corazoncito.

Un beso de ángel

VivianS dijo...

Bonito relato Soco, aunque ese final deja cierta melancolía. Pobre Mery, al final aunque lo tiene todo, no tiene nada como Gemma.
Un besote

SARA dijo...

Qué bien sabes narrar escenas y sentimientos. Y cuanta poesía en tus textos...

Sigo por aquí, besos

LOLA dijo...


Una historia que puede ser real, creíble y maravillosamente narrada.

Besitos

RAFAEL H. LIZARAZO dijo...

Un final inesperado... ¿Cuántos niños hay así? Muchos, tal vez, pero también y por suerte existen algunos que comparten.

Un abrazo.

INÉS dijo...

Encantador tu relato, siempre me remueve por dentro.

Desde miñaterra mi abrazo del sábado.

virgi dijo...

Más que tristeza, me ha dejado la esperanza de que Mery siga ayudándola, porque si no...¿cómo vas tú a inventar estas preciosidades si no hay un rayo de luz por algún lado?
¡Ah, mi Soco, miles de besos!

ANÓNIMO II dijo...


Maravillosa narración de un símpático encuentro entre dos niñas tan diferentes y tan iguales. Sorprendente descripción de los personajes. Y tu sello personal tan especial.

saludos

LUIS dijo...

Siempre los sentimientos y la belleza. Siempre tu alma de poeta.

Feliz verano. Luis

UN SEGUIDOR dijo...

Dios no debe ser tan injusto con los niños. Precioso relato.

Adelfa Martin dijo...

NO importa si es prosa o verso... siempre alcanza a verse la poesìa en tus escritos... ¡bellìsimo!

abrazos

Tomás Rivero dijo...

Bueno, ninguna de las dos tiene casa. Una por pobre y otra por rica. El dilema está en posicionarse. Yo me quedo con la belleza compartida de ambas. Espero que en cuanto se organicen, y pongan en orden su belleza, den un golpe de mano contra la pobreza.

Un beso, Soco.

MARICARMEN dijo...


Muy hermoso y muy poético. ¿ por que no haces otro blog de socorelatos?...

Musumilla.

TORO SALVAJE dijo...

El final es un puñetazo...

Besos.

JUAN A dijo...


Solo un buen (a) poeta puede hacer una narración tan hermosa.
Otro beso.

Maria Rosa Giovanazzi dijo...

Bello texto, una realidad trocada en cuento. Cuantas niñas corretean solas por las calles de la ciudad, como la Gemma de tu historia. Un abrazo.

mariarosa

JAVIER dijo...


Una bella metáfora de como debieran ser las relaciones entre las personas. Las dos niñas nos dan ejemplo.

Maravilloso relato. Saludos.

ANDER-ANÓNIMO dijo...

Tus relatos a la altura de tus poemas, con tu estilo tan personal y cautivador.

Amando García Nuño dijo...

A todo esto ¿qué es la casa? ¿Un espacio, un hogar, una convención, una hipoteca...?
Gemma tiene todas las calles, todos los parques, todas las luces y las sombras. ¿Sirve eso como casa?
Abrazos

elisa lichazul dijo...

simplemente encantador Soco
felicitaciones


abrazos

Jorge Ampuero dijo...

Certera y reflexiva temática.

Saludos.

LUIS dijo...

Una narración bella triste y llena de esperanza. Siempre tú.

MARTA N dijo...

Soy fan de tus poemas, ya lo sabes, pero también me gustan, y mucho, tus relatos.

Enhorabuena.

SIL dijo...

El pétalo y las espinas.

Que hacen la rosa, donde las líneas se cruzan.


Bello y que duele.





Besosmuchos.



SIL

fus dijo...

Impresiona tu relato emotivo.

un abrazo

fus

FERNANDO dijo...

Como en tus poemas, hay encanto sencillez y magia en tus relatos.

Otro abrazo. Fer.

María Socorro Luis dijo...


MUCHO CARIÑO PARA TODOS Y UN ABRAZO PARA CADA UNO.

MUCHAS GRACIAS.

PILAR dijo...

Enternecedor y hermoso tu relato.
Solo puede ser tuyo, Soco.

Cariños

UN SEGUIDOR CUALQUIERA dijo...

eres, además, una excelente narradora.

Aplausos.