martes, 4 de febrero de 2014

Relato : Como cada tarde



Recogí  rápidamente  mis libros y sin mirar a ninguno de los compañeros, salí a la calle.  Y caminando de prisa seguí el camino de siempre.
Las luces del bar estaban ya encendidas y con disimulo miré hacia dentro. Allí estaba. Inmóvil, como una cosa. Ajena a todo y a todos; en ese mundo donde nadie podía entrar.  Sobre la mesa, un vaso vacío y el bolso abierto.  Y sentí de nuevo,  el negro abejorro. Ese negro abejorro que me hurgaba el pecho desde aquel día... Como siempre, evité mirar la acera de enfrente; aún la veía allí, con mi hermanito chico de la mano, esperándome a la salida del colegio y la terrible imagen recurrente del coche que a toda velocidad se lanzó sobre ellos...
Seguí adelante, casi corriendo hasta casa. Miré a mi hermana y asentí con los ojos: sí, mamá estaba allí, como cada tarde.  Ella siguió haciendo la cena sin decir nada.
Los dos sabemos lo que va a ocurrir:  En unos minutos nuestro padre, llegará del trabajo.  Llegará cansado, como si llevara encima un peso de cien años. Nos dará un beso a cada uno y subirá despacio la escalera.  Abrirá suavemente la puerta del cuarto y mirará adentro con la leve esperanza de encontrarla allí, escuchando música o leyendo. Como antes.  Pero no, mamá no estará y él, bajará los ojos tristes y descenderá lentamente los escalones. Nos mirará en silencio y veremos en sus ojos un ruego; el ruego mudo de cada tarde.  Luego, irá  a sentarse junto a la ventana que da al jardín, ahora tan descuidado...Y nuestras miradas, la de mi hermana y la mía, se abrazarán en el aire con el mismo pensamiento: pobre papá.

Enseguida mi hermana dirá  simplemente: vamos.  Caminará de prisa y yo la seguiré con los ojos bajos, porque temo encontrarme con alguno de mis compañeros.
Y llegaremos al bar. Atravesaremos miradas y murmullos, gritos y palabrotas, hasta llegar a su mesa. Nos sentaremos a su lado en silencio y ella nos mirará primero asombrada, como si no nos conociera y luego nos sonreirá con esa sonrisa lejana que tan bien conocemos... Vamos, mamá, le dirá mi hermana y, como cada tarde,  los dos la cogeremos de la mano y saldremos a la calle, ya casi envuelta en las sombras de la noche.

34 comentarios:

SIL dijo...

Hay pérdidas que no se pueden remontar jamás.

Como un pájaro sin alas.



Abrazosinfin.

AUGUSTO dijo...

Vengo de un delicioso poema, a un relato excelente, trágicamente bello, salpicado de ternura y poesía.

Gracias por los dos regalos

elisa lichazul dijo...

un relato triste y conmovedor SOCO
las historias cercanas a veces nos da escenarios trágicos y otros alegres como la vida misma no más

besitos y buena semana

TORO SALVAJE dijo...

Vive en ellas.
En su universo mágico.
Conmovedor.

Besos.

Amando García Nuño dijo...

Ahora entiendo mi afición a los bares. Además de beber y compartir soledades, resulta ser el lugar don de habita la ausencia y las muerte tiene el bolso abierto.
Abrazos, siempre

Darío dijo...

Intrigante y conmovedor, como todos los misterios de la noche... Un abrazo.

MARIO dijo...

La angustia de unos niños, que se desliza cada día, magníficamente narrada. Emociona y duele.

impersonem dijo...

Triste, pero es un buen relato.

Besos

virgi dijo...

¡Oh, qué triste, Soco!
Casi como si fuera yo una de esas niñas.
Pero afortunadamente la tristeza se vence con la ternura y la coluntad por salir adelante. Y por supuesto, con el amor.
UN BESAZO.

Bee Borjas dijo...

Esas ausencias que te queman el alma y sin embargo no podemos dejarlas partir. Porque nos aferramos a su recuerdo, a su falaz presencia...
Bello y triste.
Un abrazo, amiga.

mariajesusparadela dijo...

Qué terrible historia, profunda y emotiva.

Sandra Garrido dijo...

estremecedoramente hermoso porque llegas al sentimiento del lector, al menos de esta lectora.

Mil besos

ANA M dijo...

La muerte en vida de la madre, la impotencia y soledad del padre,el desamparo de los niños...cada sufrimiento palpita en este excelente relato. Conmovedor.

L MARCELO dijo...

Me encanta la atmósfera que consigues en este relato.

Te felicito una vez más. Besos.

PEÑA BERMEJA dijo...

Un relato muy bueno dentro de su dureza y muy actual.

PEÑA BERMEJA dijo...

Peña Bermeja es Jesús Aparicio. Es que a veces sale con ese seudónimo.

ANÓNIMO II dijo...


Hay mucha poesía en tu relato y elegante y excelente narrativa.

Saludos afectuosos.

Maria Rosa Giovanazzi dijo...

Tremenda historia. Muy bien narrada Socorro, con sus detalles para que el lector intuya, qué le ha pasado a esa mamá.
mariarosa

Sneyder C. dijo...

Soco, tu relato nos llega triste, conmovedor, llegando a sentir el desamparo de esos niños su dolor…

Un cálido abrazo

GUSTAVO A dijo...

Interesante modo de narrar. A través de la mirada de un niño conocemos la trágica historia.

Me gustan tus relatos, poeta. Besos

RAFAEL H. LIZARAZO dijo...

Cada tarde los recuerdos vuelen y el dolor por la inesperada pérdida nos hace compañía... Tu relato es muy triste.

La chiquitina está bien, gracias.

Abrazos.

calmA dijo...

Hoy me has hecho temblar el corazón, eres única.

Beso

MANU dijo...

A pesar de la tragedia que esconde, tan tierno, tan poético... voy a leerlo por tercera vez.

Gabon, gero arte

MARICARMEN dijo...

Me ha emocionado mucho esta historia tan bien contada. También eres muy buena con la narrativa.

Abrazo fuerte.

Mirella S. dijo...

Una descripción suave y poética de una pérdida a la que no hay tiempo que la cure.
Triste, pero encantador, Soco.
Mil besos.

Humberto Dib dijo...

Muy triste, pero de una belleza suprema. Escribirlo en futuro le da fuerza al mensaje, MUY bien.
Un beso grande grande.
HD

Luisa Arellano dijo...

Soco, me encanta descubrirte tan plena, tan llena de letras y palabras. Es una delicia disfrutar de tu buen hacer.
Un abrazo enorme.

INMA dijo...

Una tremenda tragedia que se revive día a día, en cada uno de los miembros de la familia. Maravillosa narración.

Gran abrazo.

elisa lichazul dijo...

buen fin de semana SOCO
besitos

Ramón María Vadillo dijo...

Triste relato de un tiempo nunca olvidado, no sé que duele más, si las lágrimas del momento o aquellas guardadas tras el tiempo. Reitero triste y conmovedor mi querida Soco.

Un abrazo con cariño.

INÉS dijo...

Llego para dejarte mi abrazo de los sábados. Me ha emocionado mucho este relato, es precioso pero tan triste...

Inés

Chelo dijo...

No recuerdo haberte leido ningún relato y me ha gustado.
Al leerlo he visto la mirada de las niñas, la soledad del padre e incluso he odio al abejorro negro llegar.

Un abrazo.

María Socorro Luis dijo...


Como siempre gracias y abrazos para todos. Con todo mi cariño.

Mayde Molina dijo...

Qué hermoso y triste lo narras, Soco. Y que doloroso es ver, a un corazón que tanto amas viviendo en la desmemoria...
Yo lo viví, también de niña con mi abuelo materno; recuerdo que a veces casi me enfadaba cuando él no se acordaba de nosotros y simplemente sonreía mientras nos sostenía aquella mirada blanda perdida en el tiempo...
Ahora quisiera abrazarlo intensamente y pedirle perdón por mi incomprensión en aquellos años infantiles.

Una cosilla, Soco... Hace un tiempo, por despiste perdí mi dirección del dominio en el blog mujerdeaire y tuve que pasarlo a blogspot, para no perder los escritos. Por eso, ahora os lo voy diciendo a los amigos que me tenéis en vuestra lista de lecturas para que si, lo deseáis, podáis actualizar el nuevo. Te dejo aquí la dire, querida...
http://mujerdeaire.blogspot.com.es/
Un abrazooo enorme y feliz noche