domingo, 27 de abril de 2014

Hoy relato : ...Se abrió una puerta









Desde hacía un tiempo, con frecuencia, miraba sus
manos detenidamente.  Aún blancas, aún finas, pero
cansadas... Tercas de puro acariciar, de tanto y tanto
aprisionar la vida. Cansadas de tanto usarlas.

Cada día, cuando todos abrían los ojos, ella ya estaba
en pie. Con la escoba o con un cucharón en la mano.
La chimenea ya encendida, las ventanas abiertas para
atrapar el sol. Se deslizaba leve por la casa, buscando
o encontrando, poniendo en orden. Subía a la azotea
a tender a secar la ropa mientras cantaba con una voz
de agua y de rumor de viento.  Recorría el jardín con
una pequeña azada y las flores, temblorosas se abrían
a su paso.

Y ahora?...
Ahora se sentía cansada, Irremediablemente cansada.

Una tarde, sin llamar la atención, recorrió la casa y la
memoria haciendo inventario y vio la página de su vida
como una larga suma aritmética que llegaba a su fin.
Miró  otra vez sus manos, aún blancas, aún finas, pero
su piel era casi transparente, frágil como el vidrio. Y
estaban irremediablemente cansadas.

Habían hecho tanto...
Habían ido incansables de un lado para otro suavizando
esto, enderezando aquello, acariciando rostros y cabellos,
cargando niños que se habían quedado dormidos en cual-
quier lugar. Habían tapizado muebles, pintado cuadros,
plantado flores... Y habían envejecido. Sí, la página de su
vida era una suma interminable, que llegaba ya al total.

Se sentó en la mecedora y comenzó a morir.

Alarmados la rodearon todos.
Dejadme morir, susurró.
Te traeremos un médico.

Pero no tenía ninguna enfermedad. Simplemente se moría
de tanto vivir, un peso ya demasiado grande para su cuerpo
de pajarillo. 
No puedes dejarnos. La casa se vendrá abajo sin ti. Todos
nos vendremos abajo.
Los miró dulcemente, con calma. No, Nada de eso ocurrirá.
Yo tengo que marcharme, pero no os dejaré. Seguiré aquí
con todos: Mañana iré con los niños al bosque, os susurraré
mis viejas canciones,  y seguiré diciéndoos "tened cuidado"
cada vez que salgais de casa...

...se sentó  en la mecedora y comenzó a morir.

Y el viento la tomó de la mano.  Y en algún lugar, se abrió
una puerta.


                        *** Prosificación del poema " En algún lugar" 

29 comentarios:

LUIS dijo...

Bella y conmovedora narración. Morir de tanto haber vivido...
Buen domingo.

Anónimo dijo...

ES PRECIOSO. ASÍ DEBERÍAMOS MORIR TODOS, DESPUÉS DE HABER VIVIDO TANTO. SIEMPRE ENVIDIÉ A LOS QUE MUEREN EN CASA CON LOS SUYOS.

ILDUARA

Mia dijo...

Cuánta ternura... de vuelta y veo que sigues escribiendo con esa sensibilidad tan bonita que tienes.
Besitos

virgi dijo...

No sé qué me gusta más leerte, querida Soco, si tu prosa o tus poemas.
En cualquiera siembras belleza, sabiduría, serenidad, ternura.
Te abrazo fuerte

Isolda dijo...

Qué historia tan preciosa. Ojalá todos pudiéramos empezar a morir como ella!
Un beso fuerte, Soco.

MARTA N dijo...

Cuanta belleza, cuanta delicadeza y cuanta poesía. Hacer de la muerte dulzura y naturalidad.

Un abrazo muy emocionado, Soco.

SARA dijo...

!qué maravilla, Soco, qué maravilla!...

No puedo decir más. Abrazo inmenso.

PMPilar dijo...

como otro ensalmo va
como uno se aviene//
y restan puertas semiabiertas a cuajarse de comenzar a morir.

...a tomar para sí la mano al viento que solo guarda zaguanes.
Y ni aun eso!!!

el relato de suyo es puro abrazo
puro viento de las sus alas poeta!!!

abrazos
egun on

Mirella S. dijo...

Un relato precioso, Soco, lleno de tu forma tan sensible de ver las cosas, con tu mirada de poeta.
Bellísimo.
Abrazo, desde la noche del domingo.

MARIO dijo...

!Qué hermoso! Morir de tanto haber vivido...

Aplausos, no puedo decir más.

MARICARMEN dijo...

"se sentó en la mecedora y comenzó a morir"... Qué naturalidad...

Me matas, me rompes todos los esquemas, Soco.

Aplausos y besos

TORO SALVAJE dijo...

Lo que daría por saber que hay tras esa puerta...

Muy bueno.

RAFAEL H. LIZARAZO dijo...

Es un homenaje universal a tantas y tantas madres abnegadas que hay en este mundo... aunque algo triste.

Abrazos.

GRACIELA L dijo...

Qué hermosa historia!!! Esa serena aceptación... Qué bonito que sabés decirlo. Sos genial.

Adoro tu estilo.

JAVIER dijo...

bellísima narración. Dulzura y delicadeza. Y siempre con tu mirada de poeta. Besos.

danilita21 dijo...

Me has dejado sin palabras y me has llenado de recuerdos hermoso...Alguien siempre estará con nosotros, solo hay que esperar el momento justo.

Un abrazo gigante, dulce noche de libélulas

Sylvia dijo...

Hola Soco, poeta! Me ha emocionado tu relato, escribes de un modo grácil como un ave en suave vuelo. Cuánto te agradezco este ofrecimiento desde tu espíritu generoso... Veo que antes era poema...mas sigue siendo prosa poética, de la mejor!
Abrazos desde la lejanía.

Amando García Nuño dijo...

Aunque confieso que me gusta más el tacto de tus versos, también tus manos dejan una caricia en prosa.
Abrazos, siempre

Amando García Nuño dijo...

Aunque confieso que me gusta más el tacto de tus versos, también tus manos dejan una caricia en prosa.
Abrazos, siempre

Amando García Nuño dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Amando García Nuño dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Darío dijo...

Ojalá pudiésemos elegir ese momento con tanta dignidad... Un abrazo.

impersonem dijo...

Me ha gustado tu relato.

Una vida de servicio y entrega a los seres queridos, haciendo hogar cada día para que los suyos estuvieran bien, dándolo todo sin esperar nada a cambio (no sé si recibió algo o mucho de vuelta)... hasta que sintió la necesidad de traspasar la puerta en busca de otra realidad más allá de sus afanes...

Besos

rubén dijo...

La verdad es que toda vida debería de agotarse, así, de esa manera, toda entera y sólo de vida saciada.

L MARCELO dijo...

"dejadme morir, susurró"

Qué fuerte y qué liviano y qué dulce...

Bellísimo.

JUAN A dijo...

Morir de haber amado tanto.

Que sensación de paz... Otro abrazo.

María Socorro Luis dijo...

Gracias y abrazos para todos. Os quiero.

Anónimo dijo...

Precioso relato realista. Saludos

ALDO dijo...


Precioso y entrañable. Mágico.