martes, 2 de agosto de 2016

Las noches de Marisa ( Relato )



A las doce en punto, suena el timbre.  Una, dos veces... Como con prisa. Como con impaciencia...

Son las diez de la noche de un día cualquiera de verano. En el barrio tranquilo de las afueras de la ciudad, la gente descansa de un día de bochorno agotador.  Las calles, casi vacías, se visten de penumbra y de murmullos, que se escapan  por balcones y ventanas abiertas de las casas.

Marisa ha terminado de dar la cena a su hijo.  Como de costumbre lo lleva  a su cuarto para leerle el cuento de cada noche, que Pablito reclama antes de dormir.  Y mientras los ojos del niño, asombrados con la historia de turno, se van cerrando lentamente, ella recrea sus dedos en los rizos dorados.

En la cocina,  Clara, la abuela, termine de recoger la mesa y repasa la brillante superficie de la vitrocerámica,  Por la terraza,  de cualquier rincón del aire, se cuela una melodía de jazz, que arrastra en sus ondas un perfume penetrante de glicinas.

El reloj del salón marca las diez y media.
Marisa, tras una fugaz mirada al espejo del vestíbulo, besa a mamá en la mejilla y  desde la puerta,  dibuja con su mano un ademán de despedida.   Clara la mira largamente, pensativa y con una cierta
angustia. Pasa la mano por la frente, como queriendo ahuyentar una obsesión, y se sienta ante el televisor con el crochet en la falda.

 En tanto Marisa saca su pequeño deportivo y enfila hacia el centro, metiéndose en las brillantes fauces abiertas de la noche. Cuando abre la puerta de su coqueto mini-apartamento, está pensando en el fin de semana que pasará con Pablito, en el pueblo de la sierra.

Ahora comienza la transformación de Marisa. Su aspecto de chiquilla, va dando paso al de una sofisticada dama, a medida que maquilla con exageración sus bellos ojos, que recoge su pelo rojizo en un artístico peinado y cambia el sencillo camisero azul, por un elegante modelo de encaje negro...

A las doce en punto suena el timbre. Una, dos veces... Como con prisa.  Como con impaciencia... 

22 comentarios:

AUGUSTO dijo...


Me encanta tu relato. Una visión de esa "realidad" que rehuímos tocar, pero que existe, tratada con naturalidad, delicadeza y hasta con poesía.

Enhorabuena.

estrella dijo...

Hola Mª Socorro!!!!!
Extraordinaria historia de una vida, dentro de otra vida más cruda. La has contado con mucha delicadeza y cariño.
Un fuerte abrazo y beso con mi cariño!!!!!

Maria Rosa dijo...



¡¡Muy buena historia!!

Soco me ha gustado,narrado con las palabras justas, cuántas Marisas hay en nuestras ciudades....

mariarosa

Mª Jesús Muñoz dijo...

Soco, en esta doble vida que nos relatas...Has profundizado en la persona que se esconde cada noche en el maquillaje y el disfraz...Cada una de estas mujeres tiene su vida privada y su corazoncito, es cierto...Mi felicitación y mi abrazo por la claridad, la ternura y el respeto que le has dedicado.
M.Jesús

carlos perrotti dijo...

Fluye cíclica melancólica esta historia de regreso a un mismo lugar, como tantas historias que a diario no hacen más que regresar.

Me encantó. La historia misma, dicen, no hace más que regresar. Un abrazo.

Mirella S. dijo...

Es el primer relato que te leo y desprende poesía y realismo; vidas que parecen simples se desdoblan, caras limpias que se falsifican detrás de la máscara del maquillaje.
¡Muy bueno, Soco!
Abrazo largo.

MIKEL dijo...


Tiempo que no publicabas relato. Un trocito de vida, de la que se oculta, llevada con naturalidad y elegancia. muy grato leerte. Musu handi

GEMMA dijo...


Cuanta belleza. La fluidez y la delicadeza de tu prosa me ha conmovido.

real, creíble, un trozo de vida, plasmada con sencillez y poesía (por algo eres poeta)

Muchos besos, amiga

Irati Díaz dijo...

Me gustan los relatos, pero el tuyo en especial, por que le das tu toque de poetisa, dándole ritmo, cotidianidad, sencillez... a una historia triste lejos de la fantasía.

Un beso abu

©Laura Caro dijo...

Muy bueno...
Hay tantas mujeres en cada mujer...
Un abrazo grande.

TORO SALVAJE dijo...

Qué fuerte y me temo que por desgracia refleja muchas realidades.
El amor de una madre puede hasta con el asco.

Besos.

MARTA N dijo...
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MARTA N dijo...


Fuerte y el mismo tiempo suave y con el perfume de la delicadeza y sensibilidad.

Besos

Ernesto. dijo...

Un relato entretenido, al gusto del lector… pues el final lo puede poner cada quien según la “técnica” de modificar los efectos de un día no deseado,”

Mi querida Soco, tu pequeña disensión, respetada y bienvenida :), parece provenir de esta frase:

“Mucha de la insatisfacción que se vive está creada por uno mismo al poner su atención en cosas que no le conciernen… Y que nada tiene que ver con ese concepto, palabra hueca en muchos casos, llamado “egoísmo”.”

Y que Julio David parece aprobar…

Y hasta Laura Caro parece abundar en lo mismo, matizando el tema, por supuesto, cuando afirma que “Hay tantas mujeres en cada mujer... (¡Hay tantos “días distintos” en la vida de cada uno!)

Me encantan estas “disensiones” que nos permiten una comunicación más intensa y fluida. Me hubiese gustado charlar en privado pero veo que no tienes activado el correo en tu perfil. El mío sí por si te decides a “tirarme de las orejas” jajjajajaja…

¿En vez de café puede ser un Txakoli bien frío o un Rioja al tiempo? Otoño será una buena época.

Un placer charlar contigo, Soco.

Un gran abrazo.

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Sucede comúnmente. La necesidad puede llevar a estos estados. Cómo dejar desprotegido a un hijo. Hay que buscar a pesar de las carencias, una salida. Me encanta la sugerencia. El lector intuye lo negro de la historia, y su cierre. UN abrazo, Soco. Carlos

María Socorro Luis dijo...


Pues sí, Ernesto, mejor un Rioja o un refresco de limón; últimamente no me llevo muy bien con el café... Hablamos en otoño

Mi correo no está visible por puro despiste: socopoemas@terra.com

Abrazo

JAVIER dijo...


Me encanta tu manera de decir sin decir...Eres buena también como narradora, casi prosa poética. Musu.

Olga i Carles (http://bellesaharmonia.blogspot.com dijo...

Una doble vida.
Un gran misterio, a veces demasiado escondido.

Un abrazo.

INÉS dijo...


Mi abrazo de sol de domingo para tu hermoso relato, profe.

Te queremos.

L MARCELO dijo...


Me imaginé al menos tres posibilidades. No sé si alguna coincidirá con la del autor.

Me ha gustado mucho. Gracias, Soco por seguir deleitándonos.

María Socorro Luis dijo...


Gracias y abrazos de verano para todos.

ANNA dijo...

Hola te envio mi blog de poesías por si quieres mirarlo gracias
pasare mas veces por aquí
besos

http://anna-historias.blogspot.com.es/2016/08/los-pasos.html#comment-form

Gracias