lunes, 17 de diciembre de 2018

Poemas de ayer : Eran siete abedules
















Crecían al borde del camino:
Eran siete abedules.

En sus ramas ensayaban trinos
los pajarillos nuevos,
y cada primavera,
el viento enamorado susurraba
viajeras melodías.

Pero un día
alguien
desde un despacho anónimo,
decretó su sentencia de muerte.

Ahora yacen,  verdes aún,
mutilados sobre el polvo del camino.

Verdes, aún.
Aún palpitando.

Nadie se les acerca.
Nadie oye su voz definitiva.
Solo
pajarillos inquietos,
vuelan su alrededor, desorientados,
tal vez buscando
su nido destruído.

Eran siete abedules.
Y vivían al borde del camino...

30 comentarios:

carlos perrotti dijo...

Bello poema, Soco, nítidos versos, plenos de melancolía, acompañados por una triste viajera melodía...

Abrazo grande.

Anónimo dijo...

Buenísimo, bello y necesario. Los árboles son seres vivos y como tales tienen derecho a vivir... Te alcanza la ternura, también para ellos. Gracias y besos. Luis

Mirella S. dijo...

Por aquí estamos teniendo unas tormentas tremendas que derriban los árboles más añosos y es una pena verlos tirados y con las raíces rotas.
Tu poema es bellísimo, como todo lo que escribís, Soco.
Aprovecho para dejarte mis mejores augurios para estas fiestas, con un inmenso abrazo.

Mª Jesús Muñoz dijo...

Puede oírse la voz de los abedules en tus letras, Soco...Toda la naturaleza siente su pérdida y su eco anida en el alma pájaros de tristeza.
Mi abrazo y mi cariño, amiga.

Julio González Alonso dijo...


Parece ser que se acabó el dulzor de los abedules y el silencio de los pájaros ahonda el silencio de su final. Bella estampa en la que la vida yace vencida sobre la tierra. Felicidades, Soco.
Salud.

AUGUSTO dijo...

Sensibilidad, ternura, belleza, a lo que nos tienes acostumbrasos, y certera denuncia social. Siempre tú. Besos

PIEL ROJA dijo...


El progreso es una máquina insensible, pero cruel que borra paraísos naturales para fabricar mostruos..,

Bello y triste tu poema. Besos. Osvaldo

José Manuel dijo...

Oigo con fuerza, el latido verde de la vida, que desde un despacho, decidió acabar con los nidos, con las viejas melodías del viento que silbaba al borde del camino. Y todo, sin razón y sin sentido, porque los abedules yacen al borde del camino, sin apuntar al cielo, sin dar cobijo a ningún nido, ni calentar el hogar de alguien aterido.
¡Cuánta destrucción de la naturaleza, desde un despacho anónimo!
¡Cuánta sensibilidad desde el latido de tu pluma, Soco!
Me duelen esas vidas, donde alguna vez se multiplicó la vida o podía hacerlo, desde el nido, la primavera próxima,
Hoy, en tus abedules caídos y tus versos, me ha gritado, al borde del camino,LAURA.
Un inmenso abrazo,
José Manuel

GEMMA dijo...


Que regalo leerte, Soco. Escribas lo que escribas, siempre la sensibilidad, la belleza y el amor sin fronteras.

Gracias y besos, siempre, amiga.

GUSTAVO dijo...


Tus poemas, siempre rayos de luz belleza y sentimiento, en este mundo de locos.

Un placer dejarte mi abrazo.

Alcántar Cereceda dijo...

vivir al borde de cualquier camino es peligroso
es el riesgo
pero ya sabes el que no se arriesga...

los abedules lo saben , y no les preocupa, ellos saben que la vida está en las raíces ;)


besitos de sol y mil abrazos para estas fiestas de fin de año Soco
muakkkkk

TORO SALVAJE dijo...

Al del despacho anónimo habría que podarle la cabeza.

Besos.

impersonem dijo...

Alguna de esa gente de despacho, cuando entran en un bosque, sólo ven leña para el fuego o madera para hacerse una mesa más grande que resalte su ego...

Abrazo

María Socorro Luis dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sandra Figueroa dijo...

Que triste poema....lo imagino y me duele...los arboles también sienten. Saludos amiga. Felices Fiestas-

PIEL ROJA dijo...


Hoy tu poema de vuelve reflexivo y contundente, se vuelve denuncia y sentimiento de pena. pero sin dejar de ser hermoso y tierno y poéticamente perfecto.

Gracias por el mensaje, tan necesario. Y muchos besos.

Anónimo dijo...


Admiro la diversidad de temas y to nos en tus versos. Pero aún en los mas tristes, siempre tu chispa de amor y delicadeza...

Cariños Luis


LUIS dijo...

error, quise decir tonos

Rafael Humberto Lizarazo dijo...

Qué tristeza más grande me ha causado tu poema... hace algunos días por aquí pasó lo mismo con algunas acacias centenarias, en su lugar pusieron una fría loza de cemento.

Feliz Navidad, estimada amiga.

Abrazos.

JUAN A dijo...


Gracias por tu mensaje-denuncia, siempre lleno de luz.

Felicidades mil, Soco.

Ernesto. dijo...

Siempre el canto sensible por todas la formas de vida...

Siempre la belleza latiendo en tus letras...

Siempre la vida palpitando en ti...

En ti no hay año que finalice o empiece, en ti todo es continuidad!

Un gran y fuerte abrazo, poeta del norte.

Taty Cascada dijo...

¡Qué rabia y pena siento cuando se destruye a la naturaleza!. ¡Cuánto perdemos cuando derribamos a los amados árboles!. Ellos que nos oxigenan, que nos regalan su sombra con sus hojas, que nos regalan sus dulces frutos. ¡Pobres abedules!.
Muy bello poema Soco, un gran abrazo para ti y ¡Feliz Navidad!.

joaquín galán dijo...

Una preciosa historia en verso.¿Qué saben algunos hombres de abedules y de pájaros?
Ellos solo conocen la miseria de la codicia y la sinrazón.

virgi dijo...

Aunque nuestros caminos ya no se crucen como antes, mi querida Soco, que sepas que te va mi recuerdo cálido por estos días, esperando los disfrutes con quien te rodea. Sobre todo con salud y amor, miles de besos

Ángela dijo...

Palpitando te llega mi sentir, y lo sé.
Un abrazo inmenso Soco.

carlos perrotti dijo...

Feliz viejo año nuevo, Soco, por anticipado, voy a estar de viaje, por lo que estaré varios días incomunicado, pero desde donde sea que esté recibe un gran abrazo y mis mejores deseos de creatividad y prosperidad para vos y todos los que vos quieras.

¡Muchas Felicidades!

Rafael Humberto Lizarazo dijo...

Feliz año 2019, estimada amiga Socorro, que sea pleno de salud y prosperidad.

Abrazos de las niñas y míos.

Jota Azimut dijo...

Y poco a poco vamos destruyéndonos, porque pensamos que nos son ajenos, que nos son ajenos los pájaros y los árboles y los demás seres libres, porque creemos que no son nosotros, que no los necesitamos y vivimos en un error inmenso. Somos ellos, nos son necesarios, solo por eso, aunque solo por egoísmo, debiéramos convivir a su lado, en perfecta simbiosis y no con este desaforado parasitismo con que lo hacemos. Pensamos que el gañido de un perro abandonado no pronuncia nuestro nombre, pensamos que con un sello oficial nos justificamos ante la Naturaleza, que el asfalto es el futuro y que el cemento nos hará eternos y el humo y los óxidos en los alimentos, nos creemos amos de lo que nos rodea y no nos apercibimos que estamos escribiendo loas a nuestro suicidio.

Me gusta lo que dices y cómo lo dices, Soco. Gracias por ello, por todo.

Un beso, si me permites, compañera.

impersonem dijo...

Feliz 2019, que a ti y a los tuyos os suceda lo mejor de lo mejor...

Abrazo

María Socorro Luis dijo...

Gracias y abrazos para todos.

Y muy, muy feliz 2019.