martes, 22 de enero de 2019

Relato : Pulvis eris


















Había triunfado. Llegó a lo mas alto que puede llegar un hombre. Poseía todo: Dinero, incalculable. Amor, cuanto quisiera calcular.  Poder, todo el que puede comprarse. Y, además, una salud de hierro,  a toda prueba.
Partiendo casi de cero, su vida había sido una vertiginosa ascensión.  Estaba en la cumbre y era plenamente feliz... Quien dijo que el dinero, junto con el  poder, el amor y la salud, no da la felicidad?...

Pero de pronto, empezó a apoderarse de él, una idea fija, obsesiva: la de su muerte.
No es que tuviera miedo de morir por ahora, ni por mucho tiempo. Solo, que él era escrupulosamente ordenado y  deseaba que ese cabo no le quedara suelto. Desde luego que no podía conformarse, con morir así, sin mas, como todo el mundo: Había logrado destacar, sobre la inmensa mayoría.  Vivía como quería y donde quería, así que - pensaba muy razonablemente- tenía derecho a elegir, donde y como pasar la eternidad.

Sobre su mesa de despacho comenzaron a amontonarse entonces, folletos de servicios funerarios para  poder escoger aquel que estuviera mas a tono, con su nivel de futuro muerto. Quería algo sensacional, algo que fuera inalcanzable para la gran mayoría de los mortales.

Vestidos de riguroso smokin, serios y circunspectos, fueros desfilando uno a uno por su mansión, los mas prestigiosos directores de las mas prestigiosas empresas de  Pompas Fúnebres, que fueron poniéndolo al día de los procedimientos mas modernos, de los ritos... Del último grito sobre la materia, vamos.

El primero, después de proponerle que garantizaba  el mas fastuoso funeral, solo comparable al de La Mamá Grande de Macondo, le ofreció las ventajas de la simple Cremación, con la opción de conservar las cenizas en fastuoso Panteón o esparcirlas bajo su árbol favorito.
El segundo expuso  su novísimo procedimiento: el lanzamiento al espacio de los restos mortales, previamente convertidos en finísimas cenizas,  introducidos en lujosas capsulas con nombres y fechas grabados en oro y con garantía de permanecer en órbita, setenta y tres millones de años, a  tres mil kilómetros, cielo arriba.
El Director de la Empresa Eternity Foundation of Florida,  fue mucho mas convincente al ofrecerle los servicios de un aparato de su invención, que conserva a los muertos como si de vivos se tratara.  Y que consiste en Pasar al finado, por la Cámara de Liofilización, en la que este es, como si dijéramos, envasado al vacío, mediante la evaporización de toda su humedad... Y que luego, embalsamado, maquillado y vestido convenientemente y para la ocasión, puede hasta quedarse sentado  en el sillón mas confortable del salón, con un vaso de wiskiy en la mano.

Le llegó el turno al último.  Antes de empezar a hablar, éste le ofreció una tarjeta negra, con un slogan en grandes letras doradas: Congelar. Esperar. Reanimar. Y aguardó inmutable, su reacción.
Los ojos color coñag de nuestro hombre, se abrieron desmesuradamente, al leer la última palabra: "Reanimar"...
Efectivamente, se trataba del método de Criogenización  que se basa en congelar el cuerpo inmediatamente después de su paso al "mas allá", de forma que se conserve intacto, hasta que la medicina del futuro, consiga reanimarlo y curarlo de la enfermedad que lo llevó a la tumba. Digo, al congelador.

Convencido de las ventajas de este último Servicio, el futuro cliente prometió al persuasivo ofertante, formalizar de inmediato el contrato, costosísimo por cierto
y por tanto,   solo asequible, a unos pocos privilegiados.
En poco tiempo, quedó todo dispuesto. Dejó establecidas normas para que su voluntad se trasmitiera  a los descendientes de generación en generación, para que llegado el momento oportuno de su vuelta al "mas acá" y fuera rescatado del reino del frío y las tinieblas, tuviera a su disposición todo lo que necesitara y deseara.  Y una vez todo en orden, respiró tranquilo.


Con  felices pensamientos,  conducía su Rolls esa apacible tarde  de otoño, de regreso a su mansión. Cuando atravesaba el puente que lo introduciría en la autopista, no llegó ni a enterarse, que un potente camión sin frenos se le venía encima, arrastrándolo con el al vacío.  Una gran explosión, tiñó de rojo el bello paisaje del atardecer...  Solo cenizas.

21 comentarios:

ANÓNIMO II dijo...

Todo cenizas!!!
Pobre hombre. Después de tanto preparativo no quedó cuerpo para congelar... /Un gran relato muy bien narrado. Enhorabuena.

Anónimo dijo...

Genial, Soco. ¿Ciencia ficción o no?... Hace pocos días leí que una empresa española busca ya "clientes" para la Criogenización.

En fin, el protagonista de tu relato no podrá llegar a comprobarla.

Un gran abrazo. Osvaldo (Piel Roja)

José Manuel dijo...

Hola Soco: Un relato bien armado, donde el último sueño casi se hace realidad. Cuando lo imposible ya es casi posible, resulta que se esfuma y resulta que no estaba al alcance del dinero.
Me encanta saber que no solo encadenas imágenes bellísimas en versos, también te aventuras a abrir o empujar la mismísimas puerta del más allá. Y de una forma y otra nos haces disfrutar y pensar.
Gracias y un abrazo grande.
José Manuel

Arantza G. dijo...

A ver quién es el rico que le planta cara al destino?
Ah, tonto!!
Besos, Soco

Mirella S. dijo...

Tu excelente relato muestra que no todo se puede programar y controlar, que el libre albedrío tiene sus límites.
Me encantó, Soco.
Besos y abrazos.

carlos perrotti dijo...

Sorprendes una vez más y te felicito, Soco. También relatas ciencia ficción. Quién pudiera. Maravilloso.

Abrazo grande.

Lagun bat dijo...


Interesante, original y muy didáctico.Además creíble y bien narrado, con su tinte irónico y poético. Musu bat

Anónimo dijo...

No sabía que escribías relatos, y tan bien... Claro, todo poeta sabe escribir relatos, pero no todo narrador, sabe escribir poemas...

Me ha gustado, mucho, no podía ser de otro modo. Besos. Luis

elisa lichazul dijo...

oh, me has sorprendido con narrativa
enhorabuena Soco

besitos de sol

TORO SALVAJE dijo...

Si es que somos tan frágiles... tanto planificar y mira...

Besos.

Anónimo dijo...
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María Socorro Luis dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sandra Figueroa dijo...

Muy buen relato....no es bueno hacer planes para el futuro, el destino es cruel muchas veces.... Saludos

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Mis respetos, bella Soco. Qué buen cierre del cuento. Un abrazo

un amigo lector dijo...

Super original e interesante. Parece que ese método de la Criogenización ya está en marcha en algunos países.

Lastima que el protagonista de tu relato, no llegará a probarlo. Me ha encantado el final. besos y gracias, siempre.

GUSTAVO dijo...


Magnífico, muy "científico". Te has alejado de tu registro habitual, ¿no?...
Estupendamente narrado, vuy a leerlo de nuevo para disfrutarlo mas despacio.

Con el abrazo de siempre, Gustavo

JAVIER dijo...


Enhorabuena, Soco. Me ha gustado muchísimo, este gran relato, su manera de tratar ese tema tabú, de forma tan natural, tan casi festiva, con esa sutil ironía... un acierto a mi entender. No hay duda, que puedes también,con la narrativa. Abrazo. Javier

Amapola Azzul dijo...

Vida y muerte...
Tan juntas...

Besos.

María Socorro Luis dijo...


Gracias, Amapola, por tu vuelo hasta aquí. Sabes que te quiero mucho. Besos.

María Socorro Luis dijo...


Mil gracias y abrazos para todos.

Anónimo dijo...


Magnífico, original y muy "científico... Y además estupendamente narrado.
Felicidades, gracias y abrazo.
Carlos