jueves, 31 de enero de 2013

Poemas de invierno





Only  you      
                      * Para Fer



Quédate un poco mas.
No te vayas aún.

En el cuarto en penumbra
la noche se desnuda.
- Afuera,
la luna en asamblea
de tejados -
Un blues en el aire.

Y tú.

La magia se encarga
de todos los detalles:

Del abrazo al café
y del café al abrazo.
Un sorbo de licor.
Un cigarrillo.
Un poco mas de azucar
en el mate.
Un poco mas de luna
en la terraza.
Enero en los cristales...

Y solamente tú.

Anda,
quédate un poco mas.

No te vayas aún.

domingo, 27 de enero de 2013

El relato del mes : Así de sencillo













Desperté con un sobresalto.  La claridad del día me fue devolviendo poco a poco, todas las imágenes y todos los detalles borrados durante el corto y agitado sueño: La lluvia - mejor el chaparrón - de la tarde, el asfalto resbaladizo y brillante, multitud de paraguas abriéndose paso que se entrecruzaban, gente que corría buscando un refugio ocasional, coches que salpicaban insolentas las aceras...

Yo también iba a correr, pero me detuvieron sus ojos.  Semitirado en la acera, parecía herido.  Me acerqué : Estaba herido con un hilo de sangre corriendo por su cara sin afeitar.
Noté que hacía esfuerzos por levantarse, apoyándose en un banco, pero no lo conseguía. Y yo alli, parada como una estatua, empapada hasta los huesos.

Y fue un impulso. Me acerqué hasta él y le dije que quería ayudarle, que se apoyara en mi.  Sus ojos - profundos pozos sin luna - me miraron un instante y un esbozo de sonrisa se truncó en una mueca  de dolor.

Entramos en casa. Lavé y curé su herida, le ofrecí ropa seca, comida caliente y un calmante.  No hablaba, solo me miraba y sonreía. Le hice alguna pregunta; solo un gesto incierto y la sonrisa tímida. No me entendía?...  Y de pronto, cerró los ojos y se quedó profundamente dormido.

Y allí, delante de él quedé yo hecha un lío.  Qué es lo que había hecho? qué hacía, sola en casa con ese, tal vez, maleante. Un vagabundo? Una  de esas personas a las que siempre me habían  enseñado a temer? Por qué me había  comportado  como una insensata, como una irresponsable?
Lo cierto era  que un desconocido, quizá  peligroso, dormía en mi sofá. Acaso no podía ser un desalmado, un psicópata?

Adiviné los comentarios de mis amigos, de mi familia cuando mañana se enteraran : Pero, estás loca?  Sabes bien lo que has hecho?  Eres sorprendente. Cómo puedes ir por la vida saltándote todas las normas?  Es que eres increíble...

 Sacudí mis pensamientos : Quereis callaros? Es muy fácil de entender. Llovía a mares. Estaba herido. Solo. No tenía donde cobijarse y a mi me sobra espacio:  Así de sencillo.

Afuera la lluvia y el frío arreciaban. La ciudad y la noche descansaban en calles solitarias, llenas de sombras, ahogando sus últimos destellos de luz.
Me acerqué un poco mas.  Seguía apaciblemente dormido. Me conmovió su aspecto desaliñado, su pelo lacio le caía sobre la frente. Indefenso. Parecía un animal herido, perdido en la mitad del bosque. Si la cara es el reflejo del alma, - y de eso estoy bastante convencida - ese hombre era totalmente inofensivo.

Pensé en algunas opciones: Llamar al hospital o a la policía municipal. Pedir a un par de amigos que vinieran a pasar la noche en casa, pero me decidí por la tercera: confíar en él  y quedarme sola.  Apagué la luz y entré en mi dormitorio. Mañana será otro día.


Terminé de desperezarme. Ya, un sol incipiente, asomaba con timidez. Y haciendo el menor ruido posible, me acerqué al salón.  Todo estaba en silencio. Solamente una luminosidad entre azul y dorada, empujando tenaz por las persianas.
Pero el sofá estaba vacío. Una rosa blanca descansaba en el lugar donde la noche anterior, dormía ese desconocido.
             

lunes, 14 de enero de 2013

FANTASMAS






 Del sueño de la noche
van surgiendo
las angostas callejas
de Dublín.
Las montañas,
el mar,
y la torre que habita
el fantasma de Joyce.

Sobre una mesa de humo
descansa su sombrero.
Las gafas
y marchitos papeles
de colores.

-Cree estar solo-
Absorto en sus recuerdos
no escucha como llegan
en tropel
todos sus personajes.
Bloom,
Dedalus,
Molly...

Joyce vierte
un chorro de Dublín
y unas gotas
de páginas de ayer
en un cuenco olvidado

Y todos brindan.

Luego se desvanecen...



*** en el 72 aniv. de la muerte de Joyce

jueves, 10 de enero de 2013

Poemas de hoy : Dónde estoy?





Registro los bolsillos
espaciales
y no encuentro mis sueños.

Donde están las palabras
que ayer pronuncié?

Y yo, dónde me escondo?

Pregunto a los espejos:
no responden.
A mis  fotos de ayer
que bajan la cabeza
-tal vez desconcertadas-

Recorro los pasillos
y busco en los armarios
y cajones,

recupero vestidos,
bolsos llenos de notas
y papeles,
cartas,
citas,

poemas de otro siglo
-ya oxidados-
entradas de conciertos,
gastadas melodías,

aquel blues, aquel...
Y esa canción que tanto amaba.

Pero a mi no me encuentro.


sábado, 5 de enero de 2013

Poemas mios : Invierno




Invierno
es un poema intermitente.

La lluvia escribe versos
en tu piel.
Tu sonrisa es un barco
que recaló en mi puerto.
Tus manos son lisura
en esta tarde añil.

La tristeza -me dices-
es un azul con pena.
El mar es un imán.
La vida es una barca
a la deriva.
Invierno
es un poema recurrente
aún sin terminar.

Sigue tenaz la lluvia
en los senderos.
Huele a humo de leña
y de primer amor.
El tiempo está al acecho
dentro de los espejos.

Invierno
es un poema interminable
que sigue su camino sin final.

martes, 1 de enero de 2013

Poemas de Ilune : Qué es lo real?





El aire tiene hoy
un ligero sabor a azúcar.
Las nubes están
mas blancas de lo habitual.

No hay ruido.
Ni humo.
Ni llantos,
ni nada.

Únicamente,
una inmensa tranquilidad.

Melodías extraviadas
endulzan un paisaje
que va creciendo ante mis ojos.

Y me dejo llevar
por este nuevo sentimiento
sutil
breve acaso,
pero intenso...


De repente caigo
a un lugar remoto
que sin embargo, me es familiar

y todo está destrozado.

Las nubes están sucias.
A lo lejos, ecos sordos
de sollozos casi apagados.
De gritos ahogados,
de guerra...

no sé donde está mi madre
ni tampoco mis hermanos.

Tal vez,
sólo tal vez,
si consigo dormirme de nuevo,
los encuentre esperándome.


                             Ilune

jueves, 27 de diciembre de 2012

Un sencillo relato : Julia



Es un domingo de diciembre. A esa hora temprana,  la ciudad está casi desierta, si bien brillante de luces y adornos que anuncian la inminente  Navidad.

Hay pleamar y en el puerto los barcos amarrados, chocan entre si bajo el huracán del suroeste que arrastra por las calles papeles y trozos de plástico.
La población duerme. Sobre las laderas de Monte Urgull, se deslizan las nubes persiguiéndose desde el mar. Y en la cima, la gigantesca estatua de Jesús, parece levitar sobre el resplandor azulado de los focos que circundan su base.

El viento poco a poco va apaciguándose y un sol tímido, asoma ahora por entre los inquietos nubarrones y reverbera en el agua, rompiéndola en mil cristales.

Mi pequeño hijo tira de mi brazo: Vamos ya, papá?

Pablito es un hombrecito muy serio de tres años y medio que nunca está quieto. Habla y habla, observa, pregunta, saca sus lógicas conclusiones, y se siente en la obligación de explicártelo todo.

Le ayudo a ponerse el abrigo y salimos a la calle, ya tomada por otros madrugadores que van y  vienen con sonrisa de fiesta...  Paseamos por el puerto y llegamos al parque. Ahora, aprovechando el viento rezagado, le ayudo a remontar su barrilete: una gran estrella de brillante papel de agresivos colores, que después de varias tentativas, comienza a colear audaz, sobre las copas de los árboles. Mas tarde nos sentamos en un banco a descansar y a conversar un rato.
 Sabes, papá?... No sé si lo entiendes, pero la señorita nos ha dicho que la luna no se cansa nunca de dar vueltas y vueltas ... Oye, papi, de dónde vienen las nubes? Y por qué los pájaros no tienen casas con ventanas, y chimenea y todo?...
Mira papá, en mi manzana vive un  gusano...

En un arranque de ternura, lo siento en mis rodillas y lo abrazo con fuerza. Desde que murió Liliana, el mimoso, acaparador y sabelotodo Pablito, llena todas y cada una las horas de mi vida. Ahora coge mi cara con sus dos manitas y moja mi mejilla con un beso que huele rabiosamente a manzana.

                                                     ******

Inmóvil, como una cosa, sentada frente a nosotros, la mujer parece meditar con la mirada perdida. Es bastante mayor, con el pelo blanco y lleva un sencillo traje oscuro. La había visto muchas veces en el mismo banco, siempre sola, siempre con la mirada ausente y triste. Y había observado también, que miraba a mi hijo con ternura... Tal vez le recordaba a algún otro niño?

La pelota va rodando a quedarse entre sus pies. Intento disculparme, pero ella ya la ha cogido y se la entrega al niño con una sonrisa.
Cómo te llamas tú, señora? pregunta éste.  Tú tienes pelota?
Me llamo Julia, pequeño. Y sí, tengo una pelota muy grande, pero no la he traído.
Pues te dejo la mía, y si quieres jugamos. Pero antes voy a descansar. Sujeta la pelota, dice, poniéndosela en las manos y trepando al banco para sentarse.
Yo me llamo Pablo y también Pablito y también enano y no tenemos mamá porque se nos ha muerto.  Pero hablamos con ella y ve todo lo que hacemos, tú tienes mamá?.

Pablo, no molestes a la señora, intervengo,  anda, ven aquí...

Por favor, no se lleve al niño, es tan simpático.Y yo, necesito tanto hablar con alguien... De verdad , no me molesta, al contrario, lo estoy pasando muy bien con él. Déjelo un poco mas, por favor...

Me senté en otro banco y fingí que leía el periódico, mientras Pablito y Julia sostenían un animado diálogo.
Cuando nos íbamos, mi hijo la besó con su espontaneidad característica : Hasta mañana, Julia, espérame aquí.
Nos volvimos para saludarla con la mano. Ella quedó sonriendo, con el brazo levantado.

Esa noche, mientras leía a mi hijo la inevitable historia que exigía antes de dormir, pensé en Julia. Una persona solitaria que únicamente pedía hablar.  Hablar con alguien.