lunes, 24 de febrero de 2014

Teselas : Invierno y desamor



          * Recuerdas?

Recuerdas aquel pueblo ?
La cena en ese bardecarretera
rodeados de noche, de campo,
de silencio?
Recuerdas el deseo
que pedimos a una estrellafugaz?..

Sabes?... Ahora que lo pienso
no se cumplió  del todo .


               *Posible

Una nube  de pájaros
desordenó el silenciodelatarde.
 Va llegando el olvido
como una muertelenta.

Lloro fronteras. Colecciono
efímeros azulestrangresores.

y pienso que es posible,
que a ti
te duelan también los poemas.


        *** Amuleto

Tiré tu corazón aquella noche
entre juncos nostálgicos
asomados al río.
Tiré al fondo del agua
las piedrasoxidadas de tu historia.

Y a un vendedor de fantasías
le compré un amuletoantimemoria

martes, 4 de febrero de 2014

Relato : Como cada tarde



Recogí  rápidamente  mis libros y sin mirar a ninguno de los compañeros, salí a la calle.  Y caminando de prisa seguí el camino de siempre.
Las luces del bar estaban ya encendidas y con disimulo miré hacia dentro. Allí estaba. Inmóvil, como una cosa. Ajena a todo y a todos; en ese mundo donde nadie podía entrar.  Sobre la mesa, un vaso vacío y el bolso abierto.  Y sentí de nuevo,  el negro abejorro. Ese negro abejorro que me hurgaba el pecho desde aquel día... Como siempre, evité mirar la acera de enfrente; aún la veía allí, con mi hermanito chico de la mano, esperándome a la salida del colegio y la terrible imagen recurrente del coche que a toda velocidad se lanzó sobre ellos...
Seguí adelante, casi corriendo hasta casa. Miré a mi hermana y asentí con los ojos: sí, mamá estaba allí, como cada tarde.  Ella siguió haciendo la cena sin decir nada.
Los dos sabemos lo que va a ocurrir:  En unos minutos nuestro padre, llegará del trabajo.  Llegará cansado, como si llevara encima un peso de cien años. Nos dará un beso a cada uno y subirá despacio la escalera.  Abrirá suavemente la puerta del cuarto y mirará adentro con la leve esperanza de encontrarla allí, escuchando música o leyendo. Como antes.  Pero no, mamá no estará y él, bajará los ojos tristes y descenderá lentamente los escalones. Nos mirará en silencio y veremos en sus ojos un ruego; el ruego mudo de cada tarde.  Luego, irá  a sentarse junto a la ventana que da al jardín, ahora tan descuidado...Y nuestras miradas, la de mi hermana y la mía, se abrazarán en el aire con el mismo pensamiento: pobre papá.

Enseguida mi hermana dirá  simplemente: vamos.  Caminará de prisa y yo la seguiré con los ojos bajos, porque temo encontrarme con alguno de mis compañeros.
Y llegaremos al bar. Atravesaremos miradas y murmullos, gritos y palabrotas, hasta llegar a su mesa. Nos sentaremos a su lado en silencio y ella nos mirará primero asombrada, como si no nos conociera y luego nos sonreirá con esa sonrisa lejana que tan bien conocemos... Vamos, mamá, le dirá mi hermana y, como cada tarde,  los dos la cogeremos de la mano y saldremos a la calle, ya casi envuelta en las sombras de la noche.