miércoles, 22 de noviembre de 2017

De ayer : Miles de asteroides











Aquellos días,
yo andaba fascinada
aprendiendo el nombre de los árboles:
abedules, álamos, tamarindos...

-Tenía ocho años
y una muñeca negra de trapo-

Era invierno,
y un viento de aura helada
deshabitaba las calles de piedra.

Con la cara pegada al cristal,
esperaba que volviera mi madre
de lavar del arroyo.
Corría a besarla
y apretaba sus manos
azuladas de frío
y con mis dedos tibios,
intentaba contagiarles calor.

Bajo la mirada
de un cielo de nubes rojizas,
el último rayo de sol
destellaba en sus ojos celestes,
miles de asteroides.

Tenía ocho años
y una muñeca negra de trapo.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Pablo
















Revolviendo días y lugares
y recuerdos de cuando fuimos niños,
recobré aquellos viejos retratos.

Y volví a recrear
tu cabello rebelde
y tus ojos de color azul pálido.

Contigo fue tan sencillo reír
y llorar
e interpretar y resolver la vida...

Me enseñaste a pensar,
a soñar y a vivir fantasías.
A entender el por que de la lluvia,
como nacen los pájaros,
por que huelen las flores...
A convencerme
que mi pollito muerto,
no volvería, a jugar conmigo,
porque estar muerto,
es no estar, no sentir no pensar.
Es quedar callado y quieto y frío...

Como ahora estás tú.

        * Ilustración: trabajo de Ángela, del blog Pinceladas al viento