martes, 15 de diciembre de 2009

DÓNDE ESTÁ EL POEMA ???...



DÓNDE ESTÁ EL POEMA ?


Cada día
golpeo teclas.
Despisto tiempos, fechas,
lugares.
Imagino historias.
Sospecho sentimientos.
Invento metáforas...

Miro afuera
y desvisto otoños.
Copio matices de colores.
Persigo imágenes.
Mezclo trinos
o intercalo sueños.

Dónde está el poema?...

Agazapado,
el poema está ahí,
en el cerquita:

Evocando,
echando de menos.
Provocativo. Hiriente.
Desafiante a veces.
Irreverente. Tal vez enojado.

Loco de amor.
O loco de contento.

Acaso llega de un perfume.
De otro otoño vivido.
O nace de una ternura nueva.

De una caricia.
De una melodía...

De escenas de otra vida.
De un tiempo
sin tiempo.

Como un latigazo,
como un temblor.
O como un desafío.

Agazapado en el cerquita,
esperando a saltar...

Ahí está el poema.

martes, 8 de diciembre de 2009

ESPÍRITU NAVIDEÑO



********* ( Me han pedido que repita este texto colgado el año pasado, entonces en formato de poema )


HAY MILLONES DE NIÑOS POR AHÍ...


Noche de paz.
Noche de amor...

Frente a estos versos, que inundarán estos días este mundo nuestro, pongo estos otros versos de un trágico poema de los niños Yoru:

Llamamos a los vivos, No responden.
Llamamos a los muertos. Ellos sí responden.

Frente a nuestros niños abrigaditos, bien alimentados, rebosantes de ilusiones y de sueños hechos realidad, pongo los millones de niños que andan por ahí... castigados por el hambre y el frío: bíblicas pandemias que matan como erizos de púas encrespadas.

Millones de niños con las manos vacías, que los sueños infantiles se niegan a llenar. Que viven y sueñan a la espera de proyectos que siempre llegan tarde.
Demasiados niños sedientos de protección, entre adultos insensibles, ciegos y sordos, en un mundo oscuro, que sólo sabe responder con cánticos gregorianos de imposibles paraísos...

Hay millones de niños por ahí, que lloran lágrimas de desamparo, a veces, sobre el regazo de madres muertas, durante guerras que provocan mentes desquiciadas.
Niños abandonados a su destino, en la calle o en fríos campos de refugiados, esperando el milagro de una solución.

Pues bien: con la varita mágica del tan repetido espíritu navideño, y con una gran bolsa cargada de optimismo, confiemos en que un soplo de aire puro nos inmunice de la indiferencia.
Confiemos en que la conciencia de los hombres, despierte de su letargo milenario, e intente deshollinar el futuro. En que llegue por fin el día con un amanecer de proyectos cumplidos, en el que el poema de los niños Yoru pueda invertir su estrofa:

Llamamos a los muertos y no responden.
Llamamos a los vivos. Ellos sí responden.


martes, 1 de diciembre de 2009

POEMAS EN DICIEMBRE




QUISIERA SER POETA

Si yo fuera poeta,
mi verso sería espada
en lucha guerrillera
contra el hambre y la guerra.

Si yo fuera poeta,
mi verso sería lágrima
para llorar la muerte
de la foca y su entorno,
del árbol y su selva.

Si yo fuera poeta,
mi verso sería rebeldía
y voz de los que callan.

Quisiera ser poeta
para ser voz. Y lágrima.
Y espada

jueves, 26 de noviembre de 2009

TANKAS PARA DESPEDIR NOVIEMBRE




Sólo soy viento
en un mar infinito.
Estoy de paso.
Tengo alma de pez,
y corazón de náufrago.


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Pintor de nubes
el sol en el crepúsculo,
prueba acuarelas.
Y una canción de jazz
se pierde entre la niebla.


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Agazapado
el poema está ahí:
en el cerquita.
A veces enojado...
o loco de contento.


**************************


Entra en el bar.
Busca en vuestro rincón
tu terca ausencia.
Y le cuenta sus sueños
a un vaso de cerveza.


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Tan dulce, tanto
como el maracuyá,
es tu ternura
Como beso en la noche.
Como rumor de lluvia...

lunes, 9 de noviembre de 2009

RELATO : VA DE MUERTOS




A nadie nos sorprendería conocer el último deseo de una determinada persona: que tiren sus cenizas al mar o que lo entierren bajo su árbol favorito, por ejemplo...
Lo que sí nos sorprende, seguro, es conocer el último deseo del científico alemán doctor Gunther Von Hagens, deseo que su bella esposa, médico también, cumplirá si le sobrevive: cortar su cadáver en ciento veinte trozos , rodajas mejor dicho, y repartirlas entre los invitados asistentes al Congreso de Plastinación que se celebrará inmediatamente después de su muerte.

Por supuesto el suyo, será un cadáver sometido a un revolucionario método del cual él es el inventor, que permite transformar los restos humanos en inmortales.

Hace unos años, siendo un joven ayudante de anatomía en la Universidad de Heidelberg, el doctor Von Hagens tuvo la genial idea de intentar momificar los órganos humanos que estudiaban.
Considerado por sus compañeros-colegas, un loco de remate, logró sin embargo, al cabo de un tiempo, inventar una técnica novísima que le permite obtener cadáveres eternos.

Su fin es didáctico: Que los estudiantes de Anatomía, así como cualquier persona, puedan conocer la maravillosa complejidad del cuerpo humano en sus formas, estructuras, tersuras, colores...


Como otros muchos inventores a lo largo de la historia de la humanidad, el doctor Von Hagens ha tenido que sufrir el repudio, las críticas mas feroces, los insultos y hasta las maldiciones más viscerales de sus detractores: científicos tradicionales y como no, la jerarquía eclesiástica, que consideran que su trabajo es una violación a la dignidad humana.
Sin embargo, sus "muertos inmortales" son comprados por Universidades y Museos de todo el mundo y su método es utilizado en muchísimos Institutos de Anatomía, incluidos varios de nuestro país. Y goza del respeto y admiración de miles y miles de estudiantes del ramo.

Hace pocos días, el doctor Von Hagens,ha decidido inaugurar una exposición en el Museo Técnico de Mannheim,donde expone al público algunas de sus obras.
En ella se trata de mostrar la vulnerabilidad del ser humano y donde cada visitante, tiene la oportunidad de conocerse a sí mismo y a su inexorable destino...

El material, o sea los cuerpos, se los proporcionan donantes anónimos. No me extraña : Personalmente, yo también preferiría que mi cadáver - me gusta más decir, mi cuerpo sin vida, - sirviera para ser objeto de estudio de atractivos estudiantes de Anatomía, más que para - siguiendo la tradición - ser pasto de gusanos.

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Este relato escrito hace unos cuantos años, está basado en un artículo periodístico ( D.V. Gipuzkoa). Vuelve a la actualidad a raíz de un post de J. L. Zúñiga en su blog Tiempo a destiempo, el día 6 de este noviembre.


jueves, 5 de noviembre de 2009

EN NOVIEMBRE , TANKA(S)



Será la lluvia
o tal vez será el viento?..
Es el otoño.
Con sus hojas errantes
que persiguen mis sueños.

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Dejé tu amor
junto a un vaso vacío
aquella tarde.
En una mesa gris
de cierto bar bohemio.

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Inútilmente
yo miraré el teléfono.
No llamarás.
Ya no veremos juntos
nuestra Estrella del Sur.

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Silencio cómplice.
Mágica impunidad
nos ciñe enteros.
Y esa canción romántica
que inventó nuestro cielo.

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Temblor de lluvia.
Caricias de tus dedos.
Y, ese blues,
que mi memoria añade
como hilo musical.

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El Tanka es, como el Haiku, una antiquísima composición poética. Pertenece, también como el haiku, a la literatura tradicional japonesa.
Consta de 5 versos que forman dos estrofas. La primera de tres versos y la segunda de dos. Su composición silábica y distribución es:

5 7 5 7 7

El tercer verso, debe representar el eje o pivote del Tanka. En él deberá haber una imagen que relacione de alguna manera, los dos primeros versos, con los dos últimos...

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CAZADORES ( Poema )


Una paloma muerta
bajo Noviembre,
esta mañana tibia
herida de ladridos y disparos.

Hay un temblor de lágrimas
en los ojos de un niño,
que no entiende la muerte...

estremecido
ante ese crimen diminuto
que derriba pájaros en vuelo.

Una paloma muerta,
bajo Noviembre.

Y un chiquillo que llora...

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sábado, 31 de octubre de 2009

MIS POEMAS




CUANDO LLEGUE


Tal vez será en otoño
en un atardecer cálido y triste.

Tocará suavemente mi puerta
y preguntará por mí.

Trataré
de hacerme la desentendida
a ver si no me ve...
Pero dirá: vengo a buscarte.

- habrá un breve e indeciso
silencio -

Para disimular
iré a abrir el balcón
y echarán a volar los pájaros
del sauce.

Contemplaré el jardín
y pensaré
que pronto, deberán cortar
el césped...

Luego me acercaré despacio
y le diré quedito:
espera... necesito más tiempo.

Le hablaré
de mi empeño en vivir.
Le explicaré que mi ternura
tiene todavía destino.
Que mi presente invierno
es aún azul.

Que dejaría mil versos en el aire...

Y es posible
que logre convencerla
y me regale un poco más de tiempo.

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Hablar de la muerte se considera tabú, o de mal gusto. Sin embargo, un hecho tan natural y tan cotidiano, tan inevitable y tan propio del ser vivo, debería ser tratado como algo también natural, sin miedo, lo que ayudaría sin duda, a saber vivir mejor.
Algunos educadores piensan incluso, que el tema de la muerte debería ser incluído en el programa educativo, en todos los centros de enseñanza. Aprender a entender la muerte, ayudaría al niño a darle seguridad y aumentaría su capacidad de razonamiento para superar esa impresión ancestral, ese miedo hacia lo desconocido...

lunes, 26 de octubre de 2009

EL RELATO DEL MES



ESCAPAR AL MUNDO DE LOS RECUERDOS


Vine por unos días, y llevo aquí casi dos meses. En la vieja casa de piedra donde viví de niña. Donde compartí mis juegos con Pablo. Donde me refugiaba en las entonces larguísimas vacaciones de verano. Donde mamá siempre estaba esperando...

Los barrotes de hierro, ahora herrumbrosos, están estrangulados por potentes enredaderas que apenas dejan ver el interior del patio. El camino de piedras blancas casi cubierto por la hierba. Hay manchones verdes y amarillos de césped y jaramagos.
La gran higuera inclina su dulzura sobre el pozo. Quizás para ver su imagen reflejada. Quizás buscando a su alíada la luna. A su sombra, mi madre me contaba historias y pasajes de su vida.
Anda, mamá, cuéntame otra vez lo que pasó cuando...
Mamá, ¿me dejas que te suelte la trenza?...
Déjame volar , mamá... Y subida en la loma, de espaldas al viento, a veces fuerte, casi siempre tibio, cerraba los ojos y extendía los brazos. Y con el viento que ceñía mi vestido y mi pelo, me dejaba caer pradera abajo. Y sentía que volaba... Y aterrizaba en los brazos de mi madre, y caíamos riendo en la mullida hierba...

Mamá... Me envolvía su calidez y su ternura. me cautivaban sus ojos celestes que destellaban lucecitas doradas como diminutos asteroides...
Me cautivaba su experiencia, su seguridad en el arte de vivir. Tras las líneas de su frente, descubría la magia de otros mundos y por su voz me hablaba el recuerdo de los que ya no estaban.


Revolviendo papeles, descubrí unas fotos de Pablo. Conservaba su pelo rubio revuelto y sus ojos de niño... Pablo, mi hermano tres años mayor. Con él resultaba sencillo reír. Y llorar. E interpretar la vida.
Su imaginación le permitía ofrecerme el regalo de una aventura cada día. Y descubrir estrellas de colores en las paredes encaladas, en los techos altísimos...

En el salón, aún está el gran espejo que ahora me pregunta, como estoy y qué planes tengo para la noche. Frente a él ya no se ve el largo diván rojo, del que copió tantas escenas junto al fuego de la chimenea. Tampoco siguen colgados los cuadros que pintó la abuela. Los bellos paisajes por donde tantas veces rodaron mis ojos curiosos. !Hola, cuadro! solía decirles cuando podía llegar hasta ellos
cabalgando en los hombros de Pablo y mis dedos rozaban la superficie rugosa de los árboles, arroyuelos, colinas...

Vine por unos días... Ahora ya no lloro con el solo pretexto de que me consuele el abrazo cálido de mi madre, o la promesa de un cuento de mi hermano. Ahora, salgo al jardín a la hora del crepúsculo y me siento en la hierba. Y dejo que llegue la noche, para saludar al millón de estrellas y ver sus sonrisas en la cara pálida de la luna.

El arroyo continúa discurriendo al borde del camino y sigue persiguiendo mis pasos, como entonces. cuando con Pablo, buscábamos un lugar estrecho por donde cruzarlo. Y nos internábamos, aunque solo fuera por unos minutos, en la zona prohibida, en el bosque que imaginábamos poblado de sombras y misterios...

Vine por unos días... Hoy es viernes, el día que llega hasta aquí el cartero. La carta que me entrega, me hace retornar a otro mundo, más moderno. Más real, pero menos entrañable... Me recuerda que tengo que regresar a reencontrarme con mi rutina. Con mis obligaciones.


Casi no ha amanecido, cuando subo al tren que me devolverá a la vorágine de la ciudad. Un tren que marcha a través del tiempo y de interminables campos. Tras las ventanillas, los árboles y los grupos de casas huyen en ráfagas veloces como escapando, quien sabe adonde... Y tengo la sensación de que escapan, como yo, al mundo de los recuerdos.

jueves, 22 de octubre de 2009

HAIKUS Y TESELAS




Notas de lluvia
en pentagrama oblícuo.
Blues de otoño.

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Amarraditos,
los dos bajo un paraguas.
Enamorados ?

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En el crepúsculo,
luciérnagas de sol.
Eran tus ojos.

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La Tarde sigue
un rastro de gorriones.

Y el paraíso espera
en un cuarto con velas encendidas
y música de jazz.


****


Me dijiste tequiero
Fue en mitad de la plaza
junto al ceibo.

El aire desnudaba
su estructura salvaje.

Sonaba
ese cansancio blando de la lluvia...


***


Tengo mil dudas.
La huella de un anillo,
Y un corazón que late
siempre a destiempo.

Tengo una casa blanca
y un perro negro.

Y un sentimiento azul
triste y ambiguo...

...tú lo llamas ternura.


viernes, 9 de octubre de 2009

POEMAS EN OTOÑO



DESAYUNO CON SINATRA


Placidez de otoño en la cocina:

Los armarios respiran tranquilos.
Los grifos están mudos.
Sin restos de cal
el lavavajillas.
Y la vitrocerámica reluce,
casi,
como un anuncio de Balay.

En los estantes, botes de cristal:
pastas inglesas
y otras, con menos pedigrí...

Afuera, en el jardín,
las hojas del otoño son cometas
en búsqueda de algún sueño perdido.

Subo el volumen de la música.

Detrás del frigorífico
veo asomar
la sonrisa total de Frank Sinatra.
Y, me siento volar...

Tomaré un té cargado de recuerdos
- me digo -

lunes, 5 de octubre de 2009

MIS POEMAS ( TESELAS )



TESELAS COLOR INDEFINIDO


Eran los gorriones.
Eran las flores del jacarandá
escribiendo amor en la vereda.

Era el sol de setiembre
provocando a la mar.

Y era tu soledad. Y era la mía.


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Llegaste sin aviso.
Te acomodaste en mí.
Borraste los pronombres
de segunda persona de plural.

Y trepaste a la rama de mis sueños
para colgar tu yo.


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Dijiste:
Nuestras manos
nunca van a soltarse.

Yo dije:
Me moriré si dejo de quererte.

Pero, aquí estoy... Ya ves.


***********************************


Revolví tu pelo con mis dedos.
Pegué un beso leve en tu mejilla.
Te miré lentito a los ojos...

Y te dije hasta nunca.


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Mis alas se quemaron
bajo la lluvia ácida.
Ya no puedo volar.

Mas, seguiré cantando.


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domingo, 27 de septiembre de 2009

EL RELATO DEL MES



... Nevó y nevó
tan mansamente,
que callaron los pájaros
y se hizo opaco y lento
el sonar de campanas...


EL ÚLTIMO TROVADOR


Aprenderás, Cholo, ya verás... Y cuando yo me muera, tú seguirás contando historias de pueblo en pueblo.
- ¿ Y cuándo te vas a morir, abuelo ?
- Cuando me lleve la nieve, Cholo, cuando me lleve la nieve.

Contaba mi madre, que aquel invierno había sido muy, muy frío. Que la nieve había caído sin descanso durante muchos días y se había quedado a dormir, sin ninguna prisa, en las ramas desnudas, en las lomas y en los recodos de los caminos. Que veloces ráfagas de aire helado, habían barrido las nubes de las distancias azules del cielo y arrastrado de las torres los nidos de cigueñas. Y habían borrado el recuerdo de las fiestas y de los felices días de verano.
Contaba, que del abuelo Cayetano, la nieve sólo había dejado en las manos del Cholo, una boina gastada y una armónica también gastada.
Y que cuando al Cholo lo invadía la tristeza, y lo veía todo gris, apretaba la armónica contra su corazón y la hacía sonar con la vieja melodía del abuelo. Y que recobraba la alegría, y las cosas recobraban el color y la música que habían perdido.


Con una sonrisa satisfecha, el Cholo dejo unas monedas en el lustroso mostrador de la taberna.
- Bueno, hasta la vista...
Ya había enrollado y guardado la larga tira de lienzo blanco con dibujos a todo color, que ilustraban sus historias. Y ya había contado el dinero recaudado esa tarde. Y se marchaba para el pueblo, con el corazón rebosante de optimismo. Llegaría a tiempo para el baile, y esa noche, se atrevería a besar a Rosina...
- Vuelve pronto, Cholo. Y abrígate, que viene tormenta.

Afuera, como el caballo de Jonh Wayne, lo esperaba el suyo amarrado a una pequeña carreta.
Un olor a tierra mojada le llegó con las primeras gotas. Se subió el cuello del gabán y enfiló calle abajo.
La cuesta de adoquines brillaba bajo las farolas que asomaban entre los chopos. La tormenta llegaba a grandes y sonoros pasos. El viento arrastraba por el suelo
plantas rodadoras y las elevaba como escobas de brujas. Una oscuridad anticipada, envolvía las piedras del camino que a intervalos, temblaban con el resplandor azul-cobalto de los relámpagos.

Recordó las tormentas que lo aterrorizaban de niño. Cuando el abuelo Cayetano lo llevaba de pueblo en pueblo para que aprendiera el oficio de cuenta-historias.
- Abuelo, tengo miedo...
- Miedo ?... Pues, vamos a echarlo de aquí.
Y Cayetano hacía sonar la armónica. Y una música de farándula iba ganando su corazón, suave, suavemente, hasta dejarlo dormido sobre el pecho del viejo. Sí, la música de la armónica espantaba al miedo, que escapaba monte arriba perseguido por el viento.

La mente y los ojos del Cholo, seguían empapados de recuerdos.
- Por qué te hiciste trovador, abuelo ?
- Pues porque desde niño, me gustaba escuchar las historias que los trovadores traían a los pueblos... Yo las aprendía y se las contaba después a todo el mundo, y me fui dando cuenta, de que ese era el oficio que quería tener.
Tú también aprenderás, Cholo, ya verás...

La tormenta había quedado atrás. Ahora llovía mansamente, con un compás de baile agarrado.
La memoria del Cholo retornó a aquella tarde de verano, en un pueblecito escondido en un hermoso valle. Cuando entraron en la plaza, el abuelo hizo sonar una campanilla y de todas las calles fueron apareciendo niños, muchos niños con taburetes de madera. y mujeres con sillas y ropa de domingo. Y algunos hombres, con pantalón de pana y faja a la cintura...
Y fue esa tarde cuando se convenció de que ese era el oficio que él también quería tener.

La carreta corría ahora por un camino llano y arbolado. A lo lejos, ya se empezaba a vislumbrar las tenues luces del pueblo que brillaban como un cortejo de tímidas luciérnagas..
Sí, esta noche, besaría a Rosina en los labios y tal vez se atreviera a pedirle...



Contaba mi madre, que durante muchos años, el Cholo recorrió aldeas y pueblos llevando sus historias. Y que cuando llegaba, los niños corrían detrás de la carreta... Y él los conocía a todos y los llamaba por su nombre.
Y que volvía al pueblo cada semana donde Rosina siempre estaba esperando, con una sonrisa en sus ojos color de miel.

Contaba, que muchos años después, ya solo, muy viejo y cansado, el Cholo comprendió que a él, también le había llegado la nieve. Que sintió su frío por todo el cuerpo. En los brazos, en la espalda... sobre todo en el corazón, sintió el frío de la nieve.
Y que volvió a sacar los rollos de lienzo con dibujos descoloridos, que dormían en el fondo de un viejo baul, y los fue arrojando al fuego uno por uno.

Y que entre el rojizo resplandor de las llamas, vió las plazas de muchos pueblos desiertas y llenas de tedio, porque ya no iban trovadores a divertir a la gente. Y a muchos niños aburridos e indolentes a los que ya no divertían las aventuras de lobos y piratas porque su imaginación estaba distorsionada con las absurdas e imposibles historias "made in usa " que veían por la televisión.
Y que vagamente descubrió al abuelo Cayetano que le sonreía bajo su boina gastada. Y a Rosina, con el pelo blanco y los ojos del color de la miel, que le tendía las manos.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

OTOÑO CON POESÍA ( Para Inés)



¿ Poema o prosa poética?...

Es igual, Inés. Tanto el uno como la otra, son poesía. Verás...


REQUIEM


Lo decidió
esa tarde de otoño
evocando aquel blues.

Se vistió
como si fuera fiesta.
Acarició el retrato,
recreó una caricia
y salió
con el paso resuelto.

Compró una flor
que regaló a una niña.
Saludó a un viejecito
como si fuera amigo.

Siguió el vuelo de un pájaro.
Envidió a una pareja...

Cristales rojos
más allá de la arena.
Era otoño
y la tarde moría.

Evocó una familia
- como si la tuviera -
Hizo un guiño a una estrella.

Y silbando aquel blues
se perdió por el agua...

Sólo el mar lo sabía.


REQUIEM ( Prosa poética)


Apoyada su cara en el cristal, deja escapar su mirada por la monotonía gris de los tejados.
Veinte de noviembre y el día despidiéndose por las calles, por los parques desnudos de hojas y de pájaros... La casa vacía. Muda la guitarra.
Toma el retrato y sus dedos lo recorren en prolongada caricia: Laura... Laura... Laura...

Sale decidido... " Cómprame un clavel para tu novia, guapo"... Y con la roja flor en la mano, camina esquivando transeuntes.
Saluda a un viejecito, como si fuera amigo, sonríe a una pareja ¿los conoce? Sigue el vuelo de un gorrioncillo despistado...
Muere la tarde de otoño en una playa solitaria. Rojos cristales ondulantes, retienen aún el brillo del crepúsculo.

Y silbando aquella vieja canción de jazz, hace un guiño a la primera estrella, evoca la familia que tuvo, avanza firme por la arena, y se pierde en el agua...

viernes, 18 de septiembre de 2009

MAS POEMAS A SETIEMBRE





** MELANCOLÍA


Es otro atardecer.

Se escuchan los latidos del mar
y sirenas de barcos
cargados de vacío.

En la calle, la gente
consulta los semáforos.
Y exhiben las vidrieras
modelos imposibles.

Y ese sol de setiembre,
que se escapa
en busca de otras manos...

Es otro atardecer.

Hay concierto de Mozart
en el parque.
Y un hombre en la vereda
con la mano extendida.

Y otoño que se anuncia
con alguna que otra,
lágrima desteñida...

domingo, 13 de septiembre de 2009

IMPUNIDAD (Un relato de Ilune Díaz)



El asesino se acercó lenta y cuidadosamente, a la que pronto iba a ser una de sus muchas víctimas. Pese a su manso y sumiso aspecto, él sabía que no era una presa fácil: estaba más fornida y corpulenta que el resto de sus hermanas. Y por eso, precisamente, prefería matarla a ella.

Giró la manilla de la puerta que daba a su habitación, y entró sin emitir ni un solo sonido. De lo contrario, se le escaparía y eso sería nefasto para él, pues desbarataría todo su empeño por degollarla...

Una vez frente a Gina, pudo comprobar lo profundamente dormida que estaba, y aprovechando esta situación, se abalanzó sobre ella como una fiera sedienta de sangre.
Para sorpresa del cazador, Gina era mucho más escurridiza que las anteriores.
Protegida por el grueso manto de oscuridad que bañaba la habitación, logró salir de ésta, y tan sobrecogida como asustada, corrió hacia el huerto, permaneciendo escondida durante unos breves segundos que a ella le parecieron eternos.

Oculta entre los girasoles, advirtió los siniestros pasos del asesino que se le acercaban sigilosamente. No obstante, decidió permanecer quieta hasta estar segura de la dirección que debía tomar para esquivarle y salvar su vida. Era demasiado tarde; estaba tan cerca, que de ninguna manera le iba a ser posible escapar... Sintió estremecida, la respiración del asesino sobre su nuca y despavorida, forcejeó sin demasiado éxito... hasta que desistió en su último intento por sobrevivir.

Sin escrúpulo alguno, éste le cortó el cuello, decidiendo más edelante, que había quedado demasiado exhausto, como para despellejarla también. Éso lo haría mañana, a primera hora, después de limpiar la espeluznante escena del crimen.

Se sentía satisfecho por el logro de haber matado a la gallina más gorda y deliciosa del corral. De esta manera, ya tenía una suculenta comida que ofrecer a las visitas que esperaba al día siguiente.



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Ilune es mi nieta. Está despertando su afición por la escritura. Gracias, Ilu.

lunes, 7 de septiembre de 2009

TESELAS COLOR TRISTEZA



Venía todos los días
a sentarse en la arena
frente al mar.

En su cuerpo liviano
la soledad y el tiempo acumulados.

Ahora, miro el sitio vacío
y siento
un rumor de alas en el aire...




En la vereda,
el vagabundo del viejo bandoneón
llora una melodía.

Qué imágenes
desfilan por sus ojos.?

Qué penas hacen música
en sus dedos ajados?...




Caminas sin rumbo,
solitario,
con tu valija cargada
de pasado.

Tu vida a media asta.

Caminas...
y vas pisando sueños.

jueves, 3 de septiembre de 2009

POEMAS A SETIEMBRE



TARDES


Hay nubes que parecen
algodón escarlata.

Y en el aire, perdidas,
mariposas errantes
como besos con alas.

Las tardes de setiembre,
casi azules,
casi tibias,
se vuelven remolonas,
consentidas,
confidentes...

Parece
que nos quieren decir algo.

Un pájaro se asoma
al borde de tu beso
y el aire, despistado,
se abraza a nuestro abrazo.

Las horas van pasando
de puntillas, suavecito...

El sol
se mece con la brisa
y se diluye
en la luz de tus ojos.

La ciudad
desemboca en el mar,
enamorada.

Son tardes de setiembre,
casi azules,
casi tibias...

domingo, 30 de agosto de 2009

TESELAS DE COLORES


Voy a llamar teselas a esos breves poemas, que me surgen así, de repente, casi espontáneos, en cualquier momento y en cualquier lugar.

Teselas de colores; color blanco o verde o rojo... color verano o color silencio o color melancolía...


COLOR VERANO


Verano en los bolsillos.
Sonrisas de la mano.
Tal vez
un telegrama con promesas...

Aquella noche
me diste tu ternura más perfecta.
Botellas con mensajes.
Y rosas. Y poemas.

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Bajo el brillo tenaz del mediodía,
un verde irreverente.

Una fuente que quiere ser cometa
y un estanque que sueña ser océano.

Con fondo de Vivaldi,
el verano se cuelga de los árboles

Y yo autorizo al viento
que despeine mi pelo
y me traiga tu voz...

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Junto a las rocas, esperabas
que las olas, temblando,
alcanzasen la orilla.

Tu cabello ardía a contraluz.
El brillo del ocaso te vestía.

Caballitos de mar. Caracolas,
gaviotas...

Y yo,
dejándome morir
al sol de tu sonrisa.

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miércoles, 26 de agosto de 2009

HAIKUS A LOS INDIOS COYAS





Sendero coya.
Ruta que abraza el cerro
con los luceros.

****

Queja, distancia.
Despojada y desnuda
la pachamama.

****

Silbo de viento
y cantos de coyuyos.
Quena y baguala.

****

Frescor y aroma.
Quebrada de Hamahuaca.
Surqui y quebracho.


****

Pena y camino,
el canto de la chola,
Sueños robados.

****

Puna en silencio.
El lamento del coya,
su etnia borrada.

****

Bajo del cerro.
La tristeza del indio
llevo en las manos...


Ruinas de un poblado indio (Tucumán. Argentina)

jueves, 20 de agosto de 2009

EL RELATO DEL MES



EN UN BAR DE LA ESTACIÓN


El muchacho que descendió del tren, vestía unos tejanos oscuros y una camisa de cuadros, con el cuello abierto hasta la mitad del pecho.
Con una maleta en la mano, atravesó la calle abrasada de un sol de agosto y entró en la penumbra fresca de un bar, sitúado frente a la perdida estación.
Tenía hambre y decidió comer con tranquilidad y descansar allí mismo hasta las nueve. A esa hora, tomaría el otro tren que lo dejaba en su pueblo.

El bar restaurante, pintado de un color fucsia descolorido y sucio, estaba casi vacío. Sólo en una mesa del fondo, bebían y hablaban a gritos tres muchachones.

Eduardo miró el reloj que marcaba las cinco y cuarto y pensó que le quedaba aún mucho tiempo para llegar a casa. Se acomodó en una mesa con mantel a cuadros, junto a una ventana abierta a un campo desolado y polvoriento. La ciudad, un poco más lejos, se derramaba en barrios que se adivinaban agobiados por el bochorno de un día especialmente caluroso.
Pidió una ensalada, un filete y una jarra de cerveza. Y mientras comía, se dejó llevar por la melodía de una canción pop, que llegaba de un transistor.


Un coche se acercó envuelto en una polvareda. Dos chicas y un señor mayor entraron y pidieron refrescos de limón y cervezas que tomaron junto a la barra, siguiendo con el cuerpo el ritmo de la música.
Una de las chicas, la más rubia y espigada, le recordó a Marta, su novia. Se la imaginó impaciente, de un lado para otro de la casa, nerviosa, sin acabar de decidirse por el vestido que iba a ponerse para recibirlo. Imaginó tambien a su madre, preparándole la cena. Algo especial, para celebrar su éxito en las oposiciones.
Las chicas y el señor salieron, y el coche se perdió en el atardecer.

El reloj marcaba las ocho y media.Ya no quedaba sol. Sólo un esplendor rojizo, se difuminaba en las nubes.

En ese momento, los chicos de la mesa del fondo, llamaron al dueño. Cuando éste se acercó, uno de ellos lo amenazó con un revólver y lo obligó a tirarse en el suelo. Mientras el muchacho que parecía más joven lo mantenía inmovilizado, los otros dos pasaron del otro lado de la barra y se apropiaron del dinero de la caja registradora.
Eduardo no estaba asustado, pero pensó que él, desarmado y solo, no podía hacer nada. y permaneció sentado, disimulando su atención a través de la ventana.
Los dos mayores estaban ya en la puerta y llamaban por señas al otro. Pero éste antes de irse, en un gesto de inútil e incomprensible crueldad, disparó su revólver sobre el hombre inmóvil tirado en el suelo.
Eduardo se acercó entonces para intentar, no sabía como, auxiliarlo, cuando sintió una punzada horrible en el costado. Luego, el choque brutal contra el cemento y la lámpara del techo que giraba en su cabeza, hasta hacerle perder la visión...

A través de puertas y ventanas abiertas, se colaba la oscuridad que se iba apoderando del campo, borrando sus contornos. Mientras, la lejana ciudad, se destacaba con luces cada vez más brillantes.

Bruscamente volvió del desmayo. No podía moverse ni gritar y las náuseas se le agolpaban en la garganta.
Escuchó vagamente el pitido del tren. De su tren, que se iba sin él, que no puede despegarse del suelo, sucio y pegajoso, surcado por dos regueros de sangre...

martes, 4 de agosto de 2009

POEMAS A LA VIDA SENCILLA



PROGRESO

... Y regresé
al lugar donde viví mi infancia,

pero no lo escontré.

Mi casa de madera y de piedra
ahora es un gran cubo
de hormigón y cristal.

Dónde quedó mi patio?
La dulzura inclinada
de la higuera?...

La fuente que arrullaba
mis sueños infantiles,
se convirtió en estatua
indescifrable

y el paseo arbolado,
en moderna autopista
de cuádruple carril.

Destellos de neones
ocultan las estrellas.

No pude ver la luna,
que entonces se colaba
por mi ventana abierta.

Y me fui, desolada,
a llorar mansamente...


domingo, 26 de julio de 2009

DESDE MI ÁTICO



Desde mi ático, el cielo sobre Donosti es diferente...

Lo veo abrazarse con el mar, rojo-naranja a la hora del crepúsculo. Cuando el sol fugitivo pinta colores en las velas y mástiles y botavaras ensayan ideogramas entre las nubes.

A la hora que regresas y tus brazos me persiguen, aprisionándome en cualquier rincón de la casa.

Después llega la noche, arropada en una suave brisa salada. Cara al cielo, confundo gaviotas con estrellas, mientras tus manos rondan mi cuerpo. Y nuestras palabras, hechas murmullo, escapan al aire enredadas en caricias.
Bajo la oscuridad, adivino tus ojos recorriéndome y siento tu piel que me envuelve, mientras las nubes se persiguen detrás de las cortinas y el viento que se cuela, nos regala olor a sal y a caracolas.

A veces, me gusta escapar de tus brazos y quedar a solas sobre la balaustrada. y entonces, en esa calma, siento que me hablan las estrellas y casi alcanzo a tocarlas con los dedos del alma...

Muchos metros abajo, el asfalto brillante de luna. La silueta de un vagabundo que garabatea su soledad. dos enamorados que demoran eternamente su abrazo. El ronronear de una moto, que hace añicos el silencio...

También por las mañanas, el cielo desde aquí es diferente. Saetas de luz, atraviesan la bruma que se distrae en el monte, y se difuminan en el increible, insondable azul... mientras afuera, la vida camina bulliciosa disfrazada de colores, de voces multilingues, de ritmo de verano y vacaciones...

Tardes, noches, mañanas... Desde mi ático, el cielo sobre Donosti es diferente.

viernes, 10 de julio de 2009

UN POEMA DE ANA MUELA SOPEÑA



VAGABUNDA


A veces
emitía un sonido de sirena
en sus paseos solitarios.

Buscaba en las basuras,
intentaba entender los jeroglíficos,
los abrazos de plata,
la belleza de un mundo en extinción.

Vagabunda,
código de niebla
sumergido entre claves imantadas con
sílabas.

Esa mujer corría por grutas entre sueños
hacia un sol primigenio de rayos arcoiris.

A veces emitía un eco de ultratumba.

Se la llevó un espectro
hacia un espacio errante, sutil como la
lluvia.

Ana Muela Sopeña.


De su blog http://www.laberintodelluvia.com/


martes, 30 de junio de 2009

ESCAPAR AL MUNDO DE LOS RECUERDOS




...Y podría hablar
de mi casa de entonces,
una casa de madera
y de piedra.

De las losas azules del patio.
De la dulzura inclinada
de la higuera.

Podría hablar
de mi madre
regando los malvones
y cantando,
con una voz de agua
y de rumor de viento.

De mi hermano mayor,
que me enseñó
a vivir fantasías.

Podría hablar
de las noches de contar
historias,
con la luna en el patio,
toda entera.

De las mañanas de verano,
con el sol
todavía bostezando,
y ovejitas
saltando por el cielo
con pijama de rizos.

Podría hablar
de cuando naufragó
un cometa,
en el agua tranquila
del estamque.

Podría hablar...

Sólo tengo que abrir,
ese buzón lejano
de la infancia.


viernes, 29 de mayo de 2009

POEMAS A LA MAR


CANTÁBRICO

Había una bruma luminosa
y una espuma de nata
en las olas.

Había una espada de sol
que rompía
la tiniebla abisal
de las distancias.

Había
el perfil de una isla cercana
y en lo alto un faro.

Y había dos niños
que jugaban,
construyendo de arena
una fugaz arquitectura.


TANTO AZUL

Es el mar.
Confidencias de la luz
con la tiniebla.
Infinidad de veredas secretas.

- hay niños en la playa
remontando cometas -

Otoño despertando.
Un viejito al completo
- bastón, gafas, bufanda,
y temblor en las manos -
pasea
renqueando por la arena.

Indóciles gaviotas
profanan el silencio.

Es el mar.
El ocaso.
Tus manos.
Mi cintura...

Nunca ya,
volverá ningún verano,
a traer tanto azul,
tanta locura.

martes, 19 de mayo de 2009

MIS POEMAS



NOCTURNO II


Salgo a la noche.
En la mano,
un vaso de gin tonic.

...se está tan bien aquí
cerca del cielo...

La gran laguna negra
de las sombras,
va inundando todos
los rincones.

Se apagan los murmullos.
Se van cerrando
todas las ventanas.
En el cuarto, en penumbra,
la magia de un blues.

Se oye el lejano rumor
de la mar...

Casi ya, madrugada.
Hora de la nostalgia:
Nostalgia de ternura,
de abrazo.
Nostalgia de un tango,
una balada,
de una cueca
o una vidalita.

Nostalgia de Kafrune,
de Yupanqui.
De aquel viejo café
del barrio de La Boca...

En mi vaso han caído
todas las estrellas.
Las bebo a sorbos lentos,
y siento
esa dulce tristeza
que me aleja de mí.

Más allá,
más lejos de los astros,
con los brazos abiertos
me llama el universo.