miércoles, 30 de abril de 2014

Poemas de ayer : Por todo eso




Por compartir conmigo
días de lluvia y paraíso.
Porque en las mañanas,
sabes a café
y a tabaco y a mate
por las noches.

Porque cuando invierno
hay un fuego escondido,
en tu abrazo.

Porque cuando me miras
me vuelvo golondrina
y regreso a las tardes
de Palermo.
Porque con tus dedos
dibujas melodías en mi piel.

Y por eso te quiero.

Por pintar graffitis en la luna.
Porque eres dulce,
irreverente y mágico.
Porque amas los pájaros,
la música y el mar.

Porque crees
en unicornios y en milagros.

Por todo eso.

domingo, 27 de abril de 2014

Hoy relato : ...Se abrió una puerta









Desde hacía un tiempo, con frecuencia, miraba sus
manos detenidamente.  Aún blancas, aún finas, pero
cansadas... Tercas de puro acariciar, de tanto y tanto
aprisionar la vida. Cansadas de tanto usarlas.

Cada día, cuando todos abrían los ojos, ella ya estaba
en pie. Con la escoba o con un cucharón en la mano.
La chimenea ya encendida, las ventanas abiertas para
atrapar el sol. Se deslizaba leve por la casa, buscando
o encontrando, poniendo en orden. Subía a la azotea
a tender a secar la ropa mientras cantaba con una voz
de agua y de rumor de viento.  Recorría el jardín con
una pequeña azada y las flores, temblorosas se abrían
a su paso.

Y ahora?...
Ahora se sentía cansada, Irremediablemente cansada.

Una tarde, sin llamar la atención, recorrió la casa y la
memoria haciendo inventario y vio la página de su vida
como una larga suma aritmética que llegaba a su fin.
Miró  otra vez sus manos, aún blancas, aún finas, pero
su piel era casi transparente, frágil como el vidrio. Y
estaban irremediablemente cansadas.

Habían hecho tanto...
Habían ido incansables de un lado para otro suavizando
esto, enderezando aquello, acariciando rostros y cabellos,
cargando niños que se habían quedado dormidos en cual-
quier lugar. Habían tapizado muebles, pintado cuadros,
plantado flores... Y habían envejecido. Sí, la página de su
vida era una suma interminable, que llegaba ya al total.

Se sentó en la mecedora y comenzó a morir.

Alarmados la rodearon todos.
Dejadme morir, susurró.
Te traeremos un médico.

Pero no tenía ninguna enfermedad. Simplemente se moría
de tanto vivir, un peso ya demasiado grande para su cuerpo
de pajarillo. 
No puedes dejarnos. La casa se vendrá abajo sin ti. Todos
nos vendremos abajo.
Los miró dulcemente, con calma. No, Nada de eso ocurrirá.
Yo tengo que marcharme, pero no os dejaré. Seguiré aquí
con todos: Mañana iré con los niños al bosque, os susurraré
mis viejas canciones,  y seguiré diciéndoos "tened cuidado"
cada vez que salgais de casa...

...se sentó  en la mecedora y comenzó a morir.

Y el viento la tomó de la mano.  Y en algún lugar, se abrió
una puerta.


                        *** Prosificación del poema " En algún lugar" 

domingo, 20 de abril de 2014

Poemas de hoy : Mariposas



Estalla abril.
Abren los tulipanes
sus pétalos
de colores eléctricos,
agresivos.

Mariposas
dudan su trayectoria
suspendidas
como copos de luz.

Indolente la brisa.

Aroma a tierramadre.
A tierra limpia.

A millares
los diminutos silbos
de los pájaros.
- las hojas de los sauces
se volverán gorrioesatrevidos -

Estalla tu sonrisa.
- se me había olvidado
como ríe el azul de tus ojos
a pleno sol de abril -

Aquí se abre una rosa
mas allá,
el oro del membrillo.
Anochece. Tiene cerco la luna.

Mañana será un día en añil.

domingo, 13 de abril de 2014

Tanka(s) : abril y azul



Fue en un abril
trémulo de calandrias
y golondrinas.
Entonces no sabíamos
que hacer conlalocura.

***

Y quise darte
mi alma de gaviota
mi sed de nube.
Un rincón clandestino
para besarlatierra.

***

Azul tu risa.
Azules las distancias.
Sol, mar y tú.
Azul riman las olas
y yo muerodeazul.

***

Claro que existe:
la ternura al acecho,
las manosnido.
Y todo el universo
duele sus sueños todos.

martes, 8 de abril de 2014

Teselas : Momentos II



Entonces
no hablábamos de problemas.
Andábamos
abrazando la vida.
y elegíamos el ladodelosbesos.

Qué podía yo hacer
si tus ojos erantanazules
y tus brazostanposesivos...

II

Ahora, dejaré que mires
mi colección de escombros.
Que escuches
micanciónimprescindible.

Te serviré la cena.
Te cuidaré la ropa.

Pero no pidas mis latidos
ni mi piel, ni mis pensamientos.

III

Cuando muera
se llenarán de salamandras
las veredas,
de tigres las tormentas.

A la hora en que las rosas
bajan la cabeza
y miles de luciérnagas
se atreven por el patio.

Entonces, cuando sea.