viernes, 23 de julio de 2010

MIS POEMAS



PARÍS ... OH, L´AMOUR ...


Una tarde de lluvia,
una cafetería de París.

Lo miré. Me miró.
Sonrió. Sonreí...
Se acercó.
Preguntó,
no recuerdo qué fue...

Un saco sport a cuadros
gris oscuro.
Corbata azul ?... Tal vez.

Ojos enamorados,
pelo rubio
y una sonrisa cien.

El chico de mi vida - decidí -

Y en un minuto
inventé su nombre,
su historia,
sus costumbres,
sus libros favoritos...

Completé su perfil.

Pero de pronto
una mujer hermosa
apareció...
Lo abrazó. Lo besó
La besó. La abrazó...

Lo miré. Me enojé.
Me miró...
Estoy segura
que se avergonzó...

Los miré. Los odié...
Y me marché.

Decepción.

martes, 13 de julio de 2010

EL RELATO DEL MES




TAL VEZ POETA ?


Dejé mi cuerpo donde estaba - en un cómodo sofá de cuero rojo - y a la señal del hipnotizador, dejé vagar mi espíritu por las misteriosas regiones del sueño.

Vagabundeé por extraños y desconcertantes lugares y por distintos espacios del tiempo. En solo algunos minutos, paseé por oscuras vivencias, por oscuros episodios de otras vidas... En alguna de ellas parece que fui un animal, en otras, una persona, con identidad, relativamente , bastante clara y definida.

Fue un extraño y alucinante viaje al remoto pasado.

Cuando volví a mi cuerpo de ese misterioso universo onírico donde estuve inmersa, mis pensamientos eran caóticos y muy confusos: Retazos y pasajes de existencias anteriores, se entremezclaban en mi mente alucinada. Y durante un largo rato, deambulé perdida en confusiones del espacio y del tiempo. Y en multitud de imágenes, escenas y fragmentos de vivencias confusas, imposibles...
Poco a poco, sin embargo, pude ir enlazando, juntando, descartando... y fueron perfilándose , con una relativa claridad, pasajes incompletos de lo que, podrían haber sido, existencias anteriores...

Así supe - o intuí - que alguna vez fui pájaro. Pasé mi corta existencia cantando al aire, al sol, al campo, a la vida... Fui feliz entre mis compañeros y sentí la libertad, en su sentido más completo.
Un día - tal vez fue el tirachinas de un chico travieso, o tal vez el premeditado disparo de un cazador - , sentí un pinchazo agudo en el pecho. Y con mis alas abatidas, caí, caí... al césped cálido y brillante, en una tarde de primavera.

Otra vez fui guerrillero. Acompañé al Che en sus penosas correrías, por la intrincada selva boliviana, tratando de llevar conciencia y esperanza a los despojados y oprimidos indígenas. Sufrí penalidades y fracasos. Fuimos traicionados y un amanecer, caímos en una emboscada, bajo las metralletas del poder. Mi cuerpo sucio y acribillado, cayó sobre un arroyo cristalino de la selva. Y limpio en sus aguas mi cuerpo, mi espíritu voló al infinito...

En otra de mis pasadas existencias fui poeta. Tuve el privilegio de sentir y vivir la vida, en su lado más hermoso. Y escribí y escribí al amor, a la ternura, a la naturaleza, al desamor, a la nostalgia... Incansable, escribí contra la injusticia, contra la esclavitud, contra el hambre...
Tuve una larga vida. A mi muerte, cubrieron mi cuerpo de poemas y de rosas rojas.

Aquel fue un extraño y alucinante viaje al remoto pasado...

Y me da por pensar :
De esas tres existencias anteriores, que creí vislumbrar, es posible que haya traído a esta presente vida, el ansia de volar, el sueño de luchar por ideales imposibles y el privilegio de pensar y vivir en poesía ???...

sábado, 10 de julio de 2010

MIS POEMAS : NANA



*************************************** A Juanma


Ya se duerme mi nena...

Quedito, viento,
que vas a despertarla
con tus lamentos.

Ya cierra los ojitos...

Bájate, luna,
y con dedos de plata
roza su cuna.

Ya sonríe,
sonríe...

Qué soñará?...

Tal vez,
que ángeles negros
le dan la mano.
O que juega a esconderse
con los enanos...

O que en frágil velero
surcando va
con pasaje de estrellas
- su hermano, capitán -
sobre olas de nata,
el ancho mar...

Sonríe, juega,
sueña...
mi chiquitita.

************************* Nana para Adela

martes, 6 de julio de 2010

MIS POEMAS : SONETO - TÚ Y YO




Tú y yo.
El jardín.
Las madreselvas.
Reflejos de neón,
en tu mirada.
Hablar quedito
hasta la madrugada.
De una estrella fugaz,
seguir la huella.

La noche y tú.
La noche y tu ternura.
Hacer de lo sencillo
una quimera.
Convertir el invierno
en primavera.
Y sentir a tu lado esta locura...

Que lindo
despertar cada mañana
y preguntarte:
Sabes que te quiero?

Tu risa
que desborda las ventanas,
el viento
que flirtea con tu pelo.

Y esa luz
de feliz enamorada
en tus ojos de verde terciopelo.

sábado, 3 de julio de 2010

MIS POEMAS : ESCENA





Los dos
son muy educados.

El salón de la casa. Ella teje.
Dos ovillos - blanco y negro -
bailan en un cestito.
Hay rosas rojas en una mesita.

Él mira la tele.
A menudo alarga el brazo
y acaricia la nuca - la de ella -
Ella sonríe. Lo mira y sonríe.

Él saca un cigarro.
Lo enciende.
El humo toma el espacio vacío.
Se adueña. Se expande.
Se recrea. Se demora.
Se queda...

Ella tose:
Podrías ir a fumar afuera.
- susurra -
Él apaga el cigarro
con un gesto de amable concesión.
Y el humo queda allí a mirarlos,
tranquilo...

Hay rosas rojas sobre una mesita.

Ella mira el reloj. Se levanta.
Sonríe.
Qué quieres para cenar ?

Los dos son muy educados...

martes, 15 de junio de 2010

TESELAS COLOR ESCARLATA




Paseo Nuevo. Un banco.
Tu sonrisa.
La tarde se ha dormido
sosegada y azul.

Los ojos se me escapan
mar adentro
persiguiendo una vela...

Y a mi lado estás tú.


***************************


Estábamos.
Tú leías un libro. Yo escribía.
Sonaba una guitarra.

Brillo de sol lujoso,
naranjísimo,
moría en la ventana.

Estábamos.
Era dulce el silencio. Y la certeza
de sentirnos tan enamorados.


********************************


Voy a tu encuentro. Sigo
una ruta de estrellas
y de pájaros

- impaciencia de ti -
Hay luces en los charcos.

La noche se demora...
El autobús azul
abre sus hojas.


                                                

domingo, 6 de junio de 2010

EL RELATO DEL MES : GRIS



Una bruma gris, espesa, se descolgaba de los árboles, borrando sus contornos y barnizando plantas y flores de brillante humedad.

Siempre me han asustado los análisis - que me saquen sangre y esas cosas - y un día así, no contribuía a mejorar mi ánimo, un tanto abatido.

Ya en la carretera, las luces del coche se alargaban en la niebla que mojaba el asfalto. Los limpiaparabrisas a intervalos, barrían con decisión la humedad que se obstinaba en pegarse a las lunas, haciendo casi nula la visibilidad. La ciudad se iba poniendo en marcha entre ruidos de frenos, bocinas y pasos acelerados.

La radio anunciaba las noticias de las ocho, cuando llegué a la clínica. A la entrada los macizos de begonias rojas, sobre una alfombra verde, pusieron una nota de color en mi espíritu, envuelto totalmente en gris.

La sala de espera confortable. Grandes sillones de pino dorado y juego de mesitas de cristal negro donde se amontonaban revistas y periódicos, se alineaban contra las paredes pintadas de gris. Bonitos cuadros de nuestra bonita ciudad. pero por el ventanal, solamente un cielo gris plomizo, sobre tejados de pizarra gris... Unicamente la copa de varios árboles del patio del fondo, pintaban manchas verdes, en tanta monotonía.

A mi lado dos jovencísimas, comentaban las fotos e imágenes a todo color, de famosos de turno y un señor mayor ojeaba el Diario Vasco.

Sacudí mi tedio y me dejé enredar en las ondas del hilo musical, que traía en ese momento la melodía "Cuando salí de La Habana". Evoqué el ya lejano viaje a Cuba. La memoria actualizó imágenes de esa bella isla y de la sencillez y espiritualidad de sus gentes. Luego disfruté con música de jazz y después seguí el ritmo de un bolero que lamentaba ausencias...

Un par de personas entraron en la sala. Él muy mayor, muy alto, bastante encorvado, llevaba un traje negro impecable.Alrededor de su cuello, destacaba la tirilla blanca que indica la pertenencia a una orden religiosa. La mujer, muy parecida físicamente a él , mucho más joven, lo ayudó a sentarse. Y allí quedó, inmóvil, con sus largas piernas, la espalda vencida, apoyadas las dos manos en un largo bastón con empuñadura plateada... Sus enormes zapatos, un cuarenta y cinco? brillaban a la tenue luz de la lámpara.
Pero lo que más llamaba la atención era la sonrisa que ocupaba toda su cara. Era una sonrisa imperturbable, permanente, como si llevara puesta una máscara...

Miré el reloj, que marcaba las ocho treinta y cinco. No puede ser, pensé... si llevo aquí ya un siglo... y me entretuve unos minutos ojeando un periódico.

Volví a mirar al hombre de negro. La misma inmovilidad. La misma sonrisa como esculpida en su rostro... En qué pensaría? Tal vez en su vida pasada?... Cuál sería su actividad?... Cuáles serían sus metas?... Cuáles sus ideales?...

Lo vi paseando por un gran parque acompañado de altos prelados, vestido de púrpura, arrogante en su elevada estatura y con la sonrisa, esa sonrisa, instalada en su joven y hermoso rostro...

Una enfermera pronunció mi nombre, y rompió en mil trozos la imaginada historia que estaba fabulando...
Luego, placas en diferentes posturas, sondeos electrónicos a mi atribulado cuore, una entrevista relámpago con el anestesista y bueno, todo listo por fin.

Antes de salir, eché una última mirada a la sala de espera. Y con la imagen de la sonrisa imperturbable del hombre alto de traje negro impecable y zapatones del cuarenta y cinco?... abandoné la clínica y me zambullí de nuevo en la neblina gris,
de una mañana de octubre.