
Y de pronto, la lluvia
irreverente.
La tarde
con su faldadenubes
se tropezó en los cerros.
Un cielo enfurruñado
en la ventana.
Y llueve.
Afuera cantaelagua.
Desorden
en mi mesa de trabajo:
Un poema aún sin terminar.
Un libro abierto
con besos escondidos
en sus páginas
de aquel amor que tuve.
Suavecito,
el roce de la lluvia
despierta la ternura de las flores.
Olor a madreselvas en el aire.
Resbala por el cuarto
una dulce añoranza...
Y te pienso en azul.
Llueve.
Afuera canta el agua.




