lunes, 28 de julio de 2014

Prisa



Me cruzo con la gente
por la calle,
y no caminan, corren,
se apresuran...

Tienen prisa.

Corren
con su lista de errores
bajo el ala.
Con sus casas al hombro.
Y solo veo sombras en los ojos,
solo miedo y angustia,
bajo esediosmoderno del reloj.

Los balcones cerrados,
taciturnos.
Muy pocos lucen flores.
Los visillos no esconden
mariposas,
ni felices escenas cotidianas.

Miro a otro lado
y deseo ser río,
árbol o golondrina,
para sentir laalegríadelsol.

Y pienso

que vivir, puede ser mucho mas fácil,
que se puede ser feliz sin tanto.

Se puede ser feliz sin coche,
sin salones de belleza,
sin zapatos de marca,
sin reyes,
sin coroneles, sin obispos...

Sin viajes a lugares exóticos.

Y disfrutar en cambio
de la gente.
Del amor.

Y saciarte de verde de los campos
y  azuldemar y sol en la bahía...

jueves, 10 de julio de 2014

No sé si fue la noche


Hay un patio, una higuera.
Una fuente.
Negrodecielo y lunaresdeplata.
Llega aroma a jazmín
de no sé donde.
Buganvillas y hortensias
tras la tapia.

Tibia la noche. Limpia.
Cantalavida
enmediodelacharca.
Violines de grillos por la hierba.
La melodía en dos notas
de un pájaro.

...y tu ternura
y el rito del abrazo

y esa escultura
que nunca entendimos
y una fecha y tu nombre
en cualquier árbol.

Un patio,
            una higuera,
                             una fuente...

No sé si fue la noche,
tu ternura o tu abrazo,

lo queamarrómivida, parasiempre.


domingo, 6 de julio de 2014

Un poema de Jorge


Tengo en mis manos el último libro de poemas de Jorge G. Aranguren (San Sebastián, 2014) y quiero compartir con vosotros, mis lectores, uno de sus poemas, para mí, mas especiales.



Por las noches, el tango
busca las callejuelas, los abrigos,
los parterres que habitan
flores de fieltro, a llamaradas
en sus toldos de nubes,
los tapiales rosáceos, los perfiles
del hospital.

Los neones, el tango.

Oigo la copla y dice:
"Rencor, viejo rencor,
yo no quiero vivir esta pena sin fin..."

La madrugada cierra sus ojitos,
se queda muda
en el empedrado costanero,
en los desagües, en los postes
de la electricidad,
y huye
tras la deriva de la sobrenoche.

Y el tango,
como los papeles que nos trae el viento:
"Rencor, viejo rencor,
!qué miedo tengo a que seas amor!"


                          ** Jorge G. Aranguren