sábado, 26 de noviembre de 2011

MIS POEMAS : LOS OTROS




Somos afortunados:

Tenemos
el pan-light de cada día
y el pan-dulce
para las Navidades.

Una casa
de diez a diez mil metros
para disimularnos.

Una pantalla
más o menos plasma
donde mirar
las desgracias del mundo,
comiendo palomitas
y sin nada de riesgo
de contagio.

Y
una democracia
tan bonita,
que hemos comprado
en El Corte Inglés.

Los otros?...

Pobres, nos dan tanta pena...

jueves, 10 de noviembre de 2011

POEMAS DE OTOÑO : ES EL MAR



Es el mar.
Confidencias de la luz
con la tiniebla.
Inmensidad
de veredas secretas.

Hay niños en la playa
remontando cometas.

Otoño despertando.

Un viejito al completo:
bastón,
gafas,
bufanda
y temblor en las manos,
pasea renqueando por la arena.

Varada, una barca sin nadie,
pena su nostalgia de sal.

Sacrílegas gaviotas,
profanan la quietud
de los acantilados.

Es el mar.
El ocaso. Tus manos.
Mi cintura.

Nunca mas
volverá ningún otoño,
a traer tanto azul. Tanta locura.

domingo, 6 de noviembre de 2011

SONETO IRREVERENTE (a ritmo loco)


De un lejano camino
abandonado,
he tirado tu amor
por la pendiente.
Sin traumas.
Sin dolor.
Cons
cien
te
men
te.

He tirado tu amor
y no he llorado.

Emigrando
su invierno irreverente,
una alondra
por el cielo ha pasado.
He seguido su vuelo
acompasado,
y me puse a silbar
in
di
fe
ren
te.

Mi corazón
quedó deshabitado.
Las nubes cotilleaban
por los cerros.
Y el cielo se reía descarado.

Entré después
en un supermercado,
y compré
una loción antirrecuerdos.

He tirado tu amor
y
no
he
llo
ra
do.

jueves, 27 de octubre de 2011

DESAYUNO CON SINATRA




Todo funcional en la cocina.

Los cubiertos respiran tranquilos.
Los grifos están mudos.
No hay restos de cal
en el lavavajillas.
Y la vitrcerámica reluce
casi,
como en un anuncio de Balay.

Botes de cristal en los armarios.

Pastas inglesas
y otras, con menos pedigrí,
se ajustan al espacio
en los estantes.

Ya en la mesa,
las tostadas crujientes y el café,
susurran cotidianas aventuras.

Hay calidez de sol en la terraza.

En el jardín,
las hojas del otoño son cometas
en busca de algún sueño perdido.

Subo el volumen de la música.
Detrás del frigorífico,
veo asomar,
la sonrisa total de Frank Sinatra

y me siento volar...

Tomaré un té,
cargado de recuerdos - me digo -

viernes, 14 de octubre de 2011

TESELAS DE OTOÑO Y MAR II




De pronto ya es otoño.
Tú, ya undolorlejano.

No estás.
Y no es verdad tu nombre.
Ni el aire. Ni el agua.

Solo es cierto
este intento de versos. Y un
sendero borradodehojarasca.


********


Alguien lee
el poemadelalluvia.
Descifra sus mensajes
en los charcos.

Lluvia que antesfuemar.
O llanto. O sangre.
Talvezpalabra. Acasovoz.

Polvo de estrella.


********


El mar notienecorazón
Ni rostro. Ni sonrisa.
Perotienemúsica.
Y unvaivéndecuna. Y unalunarota.

Y mareas con códigos secretos
que me traen mensajes
de miamorlejano.


********


La sonrisaondulada de las olas,
arrastra tu mirada maradentro.

Fibrilación de oro en los reflejos

Y las velas que borran
su estuctura isósceles
enlabrumavioleta.

domingo, 4 de septiembre de 2011

MIS POEMAS : Y ERA SETIEMBRE


* * * * Para Leo



Setiembre era
un blues en la noche.
Era una luna insomne,
impenitente.

- melodía en dos notas
de un pájaro nocturno -

Setiembre era dos vasos
de gintonic...
con estrellas.
Un barrilete
remontando nubes.

Un dejaquemequede
en un susurro.
Y un vuélvemeallamar.

Y era setiembre.
Y tardes de domingo.
Y había golondrinas
en los cables.

Y la brisa
susurraba tequieros...

Entonces
yo era un poema
inacabado,
de existenciales
puntos suspensivos.

Y mis sueños,
florgaviota, charcoyluna,
en la caligrafía de tus manos.

miércoles, 31 de agosto de 2011

EL RELATO DEL MES : CASO DE ARCHIVO



En ese momento se oyó el pitido de un tren, que segundos después, entró en la estación envuelto en una nube de humo.
Un hombre alto desciende del último vagón. Lleva gabardina negra y sombrero y con paso seguro y decidido, se adentra en una calle muy concurrida.
Anochece y la lluvia ha cesado, después de dejar la ciudad limpia y brillante, como recién estrenada. Las luces de las farolas y de los letreros luminosos, se multiplican en algunos pequeños charcos.

El hombre alto se detiene bruscamente. Comprueba una dirección y entra en un portal de un edificio acristalado.
En el ascensor, echa para atrás el sombrero dejando al descubierto un rostro que se adivina despiadado y una mirada gris, fría e inteligente.

En la planta décima, busca la puerta número trece y golpea suavemente.
Buenas noches, saluda una voz femenina, entre, por favor. Con un gesto lo invita a sentarse, mientras lo estudia con la mirada.
Aquí tiene, le dice, y le alarga dos sobres: Uno contiene las instrucciones; el otro la mitad del dinero. El resto lo recibirá mañana, cuando haya realizado el trabajo.
Insinúa una sonrisa que hace aún mas bello su rostro, y dibuja con la mano un ademán de despedida.

Ya en la calle, nuestro hombre, sube el cuello de la gabardina y cala el sombrero hasta los ojos. Enciende un cigarrillo y detiene un taxi que lo lleva a un hotel elegante pero discreto. Se ducha y pide una cena abundante...
Ahora, solo hay que leer las instrucciones que encierra el sobre, esperar el día siguiente y - sonríe cínicamente - encargar una corona de flores - crisantamos blancos - tal vez...

*********

El hombre maduro, de sienes grises y traje de corte impecable, se dispone a abandonar el lujoso despacho, en un céntrico edificio comercial. Desea llegar temprano a casa. Quiere comunicar cuanto antes a su esposa, que ha despedido y roto definitivamente, con su atractiva secretaria. Y se siente eufórico, dueño de la situación y del ,mundo... En paz consigo mismo. Satisfecho...

De pronto descubre que un hombre alto, de rostro despiadado y mirada gris, fría e inteligente, lo observa desde el mullido sofá de cuero rojo.

Unos pasos ahogados por el pasillo alfombrado, y poco después el grito histérico de la limpiadora que entra en el despacho...

**********

El sonido del teléfono lo arroja del sofá, justo en lo mas dulce de la modorra. Vaya! La gozosa somnolencia, la radio al hilo de las noticias, la copa de coñag, todo, se había derrumbado con la llamada...
La conversación, corta, se limita a unos cuantos monosílabos y frases cortas...
Si?...
Sí.
Dónde?
Muy bien, en treinta minutos, estoy ahí...
Se moja la cara con agua fría, se alisa el pelo con los dedos, se echa el gabán sobre la chaqueta sport... Y tras sonreír burlonamente a su imagen en el espejo del vestíbulo, sale al calor de la tarde de verano.

En el lujoso despacho lo esperaba ya su ayudante.
Un tipo importante, eh?...
Pistas?... Huellas?...
Aparentemente ninguna.
Quién lo encontró?
La limpiadora. Está allí, quiere interrogarla?
Quédese sentada, por favor. Tranquilícese. Usted vió u oyó algo, además de descubrir el cadáver?
Sí, cuando llegaba , vi a un hombre alto con sombrero que se alejaba por el pasillo, pero no puedo decir si salió de aquí o de cualquier otro despacho.
Conocía bien a la victima?
Claro. Era una persona muy simpática. Aunque no solía pasar aquí mucho tiempo. Su secretaria se encargaba de casi todos sus asuntos.
Secretaria? Y dónde estaba hoy? - pensó en voz alta el inspector.
Creo que ayer dejó su trabajo. Oí cuando ella y el señor se despedían. Y llevaba todas sus cosas...
El inspector y el agente se miraron instintivamente, mientras este último anotaba algo en su libreta.

Bueno, tendremos que ir a su casa e informar a la familia. Es lo que mas detesto de este maldito trabajo, gruñó

Cuando una hora después, llegan a la casa, encuentran solamente a dos niños que juegan en el jardín y a varios sirvientes. La señora no está en casa. Esta tarde, tenía cita en la peluquería.

La verdad es, que en esos momentos se encuentra en el centro de la ciudad. Y espera una visita en el número trece de la décima planta, de un edificio acristalado.

En su bolso hay un abultado sobre.